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El shale neuquino gana atractivo frente a un contexto donde la seguridad energética vuelve a ser una prioridad

La caída de la producción petrolera en torno al Estrecho de Ormuz reconfigura el mapa energético global. Argentina gana relevancia como proveedor emergente, aunque todavía enfrenta desafíos de competitividad, infraestructura y estabilidad macroeconómica.

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Argentina ya figura entre los veinte principales productores de petróleo del mundo

La nueva crisis energética internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente volvió a poner a la seguridad de abastecimiento en el centro de la agenda global y abrió una ventana de oportunidad para productores emergentes como Argentina.

En ese escenario, un informe de la consultora Economía & Energía señala que Vaca Muerta aparece cada vez más como uno de los activos estratégicos con mayor potencial para ganar espacio en los mercados internacionales de petróleo y gas.

La interrupción parcial de la producción y exportación de crudo en los países vinculados al Estrecho de Ormuz generó un fuerte impacto sobre la oferta global. La producción mundial de petróleo y líquidos cayó en abril hasta los 95 millones de barriles diarios, mientras los mercados comenzaron a incorporar expectativas de precios más elevados para los próximos años ante el riesgo de restricciones persistentes en el suministro internacional.

La pérdida de peso de los productores tradicionales de Medio Oriente comenzó a revalorizar cuencas que hasta hace pocos años ocupaban un lugar secundario dentro del mercado mundial. Entre ellas sobresale Vaca Muerta, que se consolidó como uno de los desarrollos no convencionales más dinámicos fuera de Estados Unidos.

Argentina ya figura entre los veinte principales productores de petróleo del mundo y se ubica entre los cuatro mayores productores de América del Sur, junto con Brasil, Venezuela y Guyana. Además, se encuentra entre los países que más incrementaron su producción durante el último año, acompañando el crecimiento observado en Estados Unidos, Brasil, Guyana y Noruega.

Para E&E, el nuevo escenario internacional favorece especialmente a los proyectos capaces de incrementar producción en plazos relativamente cortos y con capacidad exportadora. En ese sentido, el shale argentino gana atractivo frente a un contexto donde la seguridad energética vuelve a ser una prioridad para gobiernos y compañías.

Sin embargo, el potencial de crecimiento de Vaca Muerta convive con desafíos estructurales que todavía limitan su competitividad frente a otros productores internacionales.

Según distintos análisis comparativos del sector, Argentina mantiene costos operativos y requerimientos de capital superiores a los de los grandes productores convencionales de Medio Oriente. Además, los costos de perforación y extracción continúan por encima de los registrados en las principales cuencas shale de Estados Unidos.

La reducción de esos costos aparece como uno de los factores centrales para consolidar la escala exportadora que busca la industria. El desafío resulta especialmente relevante en un contexto donde los precios internacionales podrían mantenerse elevados, pero con alta volatilidad vinculada a la evolución de los conflictos geopolíticos.

A esto se suman cuestiones regulatorias y macroeconómicas. Aunque el modelo argentino presenta una fuerte participación privada y guarda similitudes con el esquema brasileño, el sector continúa señalando problemas asociados a la fragmentación regulatoria, la volatilidad económica y la necesidad de fortalecer la previsibilidad contractual para atraer inversiones de largo plazo.

La discusión también alcanza al régimen fiscal. A diferencia de los productores de Medio Oriente, donde los Estados capturan una mayor porción de la renta petrolera a través de empresas nacionales, Argentina presenta un esquema más cercano al de los países con predominio de inversión privada, sustentado principalmente en regalías e impuestos sobre producción y ganancias.

Desde la industria sostienen que el nivel de carga fiscal no se encuentra significativamente por encima del observado en otros países productores con características similares, aunque advierten que la estabilidad normativa será clave para sostener el flujo de inversiones que requiere la expansión de Vaca Muerta.

Mientras el mercado internacional busca nuevas fuentes de abastecimiento frente a la incertidumbre en Medio Oriente, Argentina enfrenta una oportunidad inédita para consolidarse como exportador energético de escala global.

“La posibilidad de capturar esa oportunidad dependerá no solo de los recursos disponibles en la Cuenca Neuquina, sino también de la capacidad para mejorar productividad, ampliar infraestructura y sostener reglas de juego estables en un contexto internacional que volvió a premiar la seguridad energética por encima de cualquier otra variable”, concluye el informe de E&E.

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