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Vini Campos: “La fuerza del teatro independiente en Buenos Aires es increíble”

El actor brasileño Vini Campos habló sobre su experiencia en el teatro independiente argentino, las diferencias con el modelo de trabajo en Brasil y el valor de la creación colectiva. Tras varios años vinculado a la televisión y a proyectos individuales, volvió al teatro en Buenos Aires como actor y dramaturgo.

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Vini Campos, actor brasileño: “Hay un alma de cooperar, de crecer y construir juntos”.

Vini Campos conoce el mundo del espectáculo desde distintos lugares. Actor brasileño radicado en Argentina, trabajó en televisión, escribió proyectos y ahora volvió al teatro con un doble desafío: escribir y actuar. Pero su regreso tiene además una particularidad: hacerlo dentro del circuito independiente porteño, un universo que comenzó a conocer primero como espectador y que hoy transita desde adentro.

Antes de subirse nuevamente al escenario, Campos se convirtió en un espectador frecuente del teatro independiente de Buenos Aires. Llega a ver hasta tres obras por semana y asegura que el nivel que encontró fue una de las razones que, al principio, le generaron temor a participar.

Su experiencia también le permitió advertir diferencias profundas entre las formas de producción teatral de Argentina y Brasil. En particular, destaca el funcionamiento de las cooperativas argentinas, donde —según explica— los integrantes comparten el mismo lugar dentro de la estructura y el resultado se construye colectivamente.

“Hay un alma de cooperar, de crecer y construir juntos”, resume Campos en esta entrevista con Mejor Informado. En esta entrevista, habla de las diferencias entre ambos países, del sentido de pertenencia que encontró en el teatro argentino, de su regreso a los escenarios y del desafío de ser, al mismo tiempo, autor y actor de una obra.

Vini Campos con Mejor Informado: “Me siento muy protegido, muy amado y muy parte de un grupo”

¿Hoy podés hacer una comparación entre el teatro en Brasil y en Argentina, por ejemplo, o entre los mundos del espectáculo de ambos países?

Sí, es impresionante lo que pasa en Buenos Aires. La fuerza del teatro independiente es increíble. Yo soy un gran consumidor del teatro independiente en Buenos Aires.  Veo tres obras por semana, o sea, veo mucha cosa. Y quizás por eso me daba miedo, porque veía cosas tan increíbles que sentía que no me atrevía a meterme ahí. Es de un nivel altísimo. Y después, haciendo teatro desde adentro, también es muy raro cómo funciona el tema de la cooperativa.  En Brasil, incluso cuando hacés una obra independiente y es una cooperativa, hay diferencia en los roles. El director gana un poquito más, hay una jerarquía distinta, hay escalas.

 

¿Hay una estructura diferente?

Exacto. Y acá, desde el vamos, somos iguales. La persona de dirección tiene el mismo punto que el director, que tiene el mismo punto que el protagonista. Eso habla mucho de la cultura argentina, que a mí me encanta y que descubrí viviendo acá, y que es muy distinta de la brasileña. Y eso se siente en el teatro. Yo creo que también se siente en el producto final, porque cuando hacés una buena función, todos los que están ahí están celebrando ese logro. Hay un alma de cooperar, de crecer y construir juntos. Y esto es muy hermoso. Yo creo que se nota en el producto final.

 

Hablás de sentido de pertenencia, de igualdad. ¿Eso potencia lo que puede llegar a ser una obra?

Sí. Yo venía haciendo televisión, y en la televisión se genera un poco esa colectividad. Pero después, en el momento de recibir los logros, es como que cada departamento queda por su lado. Y el actor, que en general es un creador, porque no estás solamente diciendo un texto, estás poniendo muchísimo más, después tiene un lugar en una gran estructura donde pareciera que solamente te toca la foto, como si eso fuera suficiente.  Pero no hay un reconocimiento de la creación colectiva, intelectual y del trabajo del equipo. Hacía mucho que no hacía teatro, entonces vuelvo a hacer teatro ahora, en un país donde la conciencia de lo que es una cooperativa es muy fuerte y muy presente en la sociedad. Me siento muy protegido, muy amado y muy parte de un grupo. Es lindo caminar con un grupo.

 

¿Se hace todo más fácil también, más simple y mejor?

Sí, porque también, cuando el grupo entiende que lo que importa es la obra, todos construyen, no desde el lugar de la vanidad, sino desde el lugar de que quede mejor para la obra. Y es muy lindo empujar juntos. Yo estuve mucho tiempo solo, escribiendo proyectos solo, trabajando en una oficina solo, y de repente empujar juntos es hermoso.

 

¿Cómo es esto de escribir y actuar a la vez? Porque volviste con todo, con los dos roles. ¿Qué sentís con eso en particular?

Un poco ambicioso. Yo al principio lo que decidí es que, desde el momento en que el texto cayó en las manos de Federico Buzo, que era el director, yo iba a tratar de ser lo más ajeno posible a los cambios que él proponía.

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