A más de tres años desde que se despidió definitivamente de los escenarios, Joan Manuel Serrat continúa vigente, no a través de la música en vivo, sino con sus palabras y reflexiones. Con 82 años, el cantautor español mantiene una vida activa participando en entrevistas y encuentros donde comparte sus recuerdos y pensamientos que resuenan en distintas generaciones.
En una reciente conversación con el periodista Felipe Pigna, Serrat abordó un tema central en su obra: la infancia. Con una frase que condensa su visión del tiempo, afirmó: “Lo último que perdemos es la niñez y la música”.
Su crianza, y su Barcelona posguerra de la niñez
El artista nació y se crió en una Barcelona marcada por la posguerra, en un ambiente modesto que, según destaca, fue fundamental para su formación personal. Los valores que aprendió no provenían de enseñanzas formales, sino de las experiencias cotidianas.
Al evocar a su padre, Serrat fue contundente: “No tuve un padre intelectualmente formado pero humanamente estaba bien amueblado”. Añadió: “Yo no he necesitado que me dijeran qué era lo bueno y lo malo, me bastaba con ver lo que ocurría en casa”.
Para él, ciertos recuerdos permanecen intactos pese al paso del tiempo. “Vas recuperando la infancia”, explicó, refiriéndose a esos detalles simples que quedan grabados y regresan con los años.
Actualmente, Serrat reside en una zona distinta de Barcelona, en una casa con jardín, alejada del barrio donde creció. Sin embargo, ese cambio no ha roto su conexión con sus raíces.
“Sigo yendo allí porque aún me queda algún amigo”, comentó sobre la calle donde nació, próxima al puerto. Además, conserva la casa familiar, que considera un lugar especial: “Es probablemente la última de mis propiedades que yo vendería”.