Alejandro Fantino provocó un fuerte debate al responder con una chicana a Tomás Fonzi, quien había denunciado la crisis que atraviesa la industria audiovisual argentina, especialmente la caída de la ficción y la paralización del cine nacional por el desmantelamiento del INCAA.
En diálogo con C5N, Fonzi explicó que "hay muy poco trabajo, prácticamente desapareció la ficción en la televisión argentina" y señaló que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales "paralizó la realización de cine nacional argentino". Además, recordó que en sus comienzos existía un volumen importante de producciones diarias, desde novelas hasta unitarios, que hoy prácticamente no existen.
En lugar de abordar el tema con profundidad, Fantino optó por una respuesta despectiva y sobradora: "Pero vos por ahí si tenés el carnet de conducir podés agarrar un Uber, Tomás. Podés laburar en Uber", sugiriendo además trabajos como cortar pasto, hacer un curso de electricidad o reparación de lavarropas. Cerró con la frase "Actuá de chofer de Uber, Tomás", que generó rechazo inmediato.
El conductor evitó discutir la crisis audiovisual y la intervención del INCAA, limitándose a ofrecer alternativas laborales simplistas y sin ningún plan serio de reconversión para los afectados. Cuando intentó justificarse, afirmó que "es más importante generar otras cosas", sin especificar a qué se refería.
El cruce de Pablo Echarri a Alejandro Fantino
La reacción no tardó en llegar: actores como Pablo Echarri, Dolores Fonzi y Coco Sily criticaron duramente a Fantino. Echarri calificó el comentario como "la miserabilidad de militar la pobreza de la gente" y cuestionó que Fantino pronunciara esas palabras mientras se beneficia económicamente del modelo que critica. También defendió a Tomás Fonzi, destacándolo como "claro, certero y valiente".
Dolores Fonzi, hermana de Tomás, defendió el reclamo de su hermano y reprochó a Fantino por atacar a quienes denuncian el deterioro de las industrias culturales. Por su parte, Coco Sily, que trabajó junto a Fantino durante una década, manifestó públicamente su desacuerdo con su postura.
En las redes sociales, la mayoría de los comentarios fueron negativos hacia Fantino, calificándolo de insensible y miserable por usar la crisis laboral como motivo de burla. La controversia pone en evidencia la necesidad de un debate serio sobre el estado de la ficción argentina y el rol del INCAA, temas que requieren atención y soluciones concretas, más allá de respuestas simplistas y despectivas.