Baby Etchecopar no eligió una crítica tibia para referirse a Nicolás Repetto. En medio de una discusión sobre las figuras de televisión que muestran una cara frente al público y otra detrás de escena, el conductor recordó su paso por Sábado Bus y expuso una situación que, según aseguró, le quedó marcada por el destrato.
La imagen que reconstruyó fue concreta: un invitado que terminaba una entrevista en clima amable, se acercaba a saludar y quedaba completamente descolocado. "En el mano a mano sentía que me iba a invitar a pasar el verano en su chacra de Punta del Este pero cuando terminó el programa, me acerqué y él se fue hablando con el iluminador. Lo terminé corriendo para poder saludarlo", contó Baby Etchecopar.
El descargo apareció después de que Mario Massaccesi pusiera sobre la mesa un tema sensible dentro del ambiente televisivo: la distancia entre la simpatía al aire y los modos puertas adentro. Esa denuncia abrió una conversación más amplia, y varios colegas decidieron sumar experiencias personales para respaldar el planteo.
Dentro de ese debate, Baby Etchecopar primero habló de otra figura fuerte de la televisión argentina. "Hay gente que se cree que es más talentosa si grita o maltrata. A Gerardo Sofovich, que después fue amigo mío, le paré el carro mal en dos o tres oportunidades", lanzó, antes de dirigir el foco hacia quien fue el conductor de Sábado Bus.
Ahí apareció Nicolás Repetto como destinatario central de la acusación. "Otro con el que tuve mala experiencia fue Nicolás Repetto. En la época de Sábado Bus me pasó de ir como invitado y que era pura risa y buena onda pero cuando se apagaba la luz, te dejaba con la mano estirada, con el saludo colgando", disparó sin rodeos.
Lejos de dejarlo en una anécdota incómoda, el conductor profundizó su mirada sobre aquel comportamiento y marcó una diferencia tajante entre el personaje televisivo y el trato fuera de cámara. "En cámara, te trataba como el mejor amigo pero terminado el programa, te meaba. Te hacía un nudo y te colgaba del alambrado. No le importabas en lo más mínimo", aseguró.
Con ese relato, Baby Etchecopar terminó reforzando la denuncia que había instalado Masacchesi y le puso nombre propio a una conducta que muchos describen en privado. La acusación contra Nicolás Repetto quedó planteada como algo más que un mal saludo: para el conductor, fue la prueba de una forma de maltrato escondida detrás de la sonrisa televisiva.