La Bomba Tucumana no logró acomodarse del todo a la convivencia de Gran Hermano Generación Dorada y ya dejó una frase que encendió las alarmas dentro de la casa. A solo una semana de su ingreso, la cantante manifestó su deseo de abandonar el reality tras el cruce que tuvo con Luana Fernández.
La situación fue anticipada por Georgina Barbarossa en A la Barbarossa, donde presentó las imágenes que mostraban a la artista tropical muy afectada por lo ocurrido. "La Bomba se quiere ir", lanzó la conductora, antes de que se viera la charla que la participante mantuvo en una de las habitaciones.
Allí, La Bomba Tucumana explicó que no todos están preparados para soportar ciertos niveles de tensión dentro del juego. "Tal vez algunas personas pueden llevarlo y soportarlo por un montón de otras cosas y yo no, porque no tengo necesidad de hacer eso. Tengo 60 años ya, una vida, una carrera hecha, una familia. Ustedes con jovencitos”, expresó, visiblemente molesta.
Cinzia Francischiello intentó bajarle el tono al momento y le recordó que el encierro suele llevar a situaciones duras entre los participantes. "A todos nos han dicho cosas horribles y lamentablemente es parte de esto, es así", le dijo, tratando de hacerle ver que el conflicto podía ser parte de la dinámica del reality.
Pero la cantante no aceptó esa explicación y dejó claro que, para ella, lo ocurrido con Luana Fernández superó cualquier límite de juego. "Acá pasó algo grave. Grave es que alguien te diga ‘vos sos una prostituta y entraste acá a buscar el.. del que también es mi marido’, a una señora de 60 años el primer día que entró a la casa, pará", sostuvo, todavía atravesada por la bronca.
Lejos de mostrarse dispuesta a recomponer el vínculo, La Bomba Tucumana fue más tajante y adelantó que podría empezar a pedir su salida. "Yo no la disculpo una mier.. y no me interesa nada. Y a mí no me gusta porque me siento incómoda entonces voy a empezar a pedirle a la gente y a Gran Hermano sacame y yo me voy", afirmó.
El malestar dejó planteada una duda fuerte sobre su continuidad dentro del programa. Mientras algunos compañeros intentan contenerla, la artista parece convencida de que no quiere exponerse a una convivencia que siente hostil. Ahora, la decisión quedará entre su propio límite, el público y lo que resuelva Gran Hermano.