El escándalo del repechaje de Gran Hermano sumó un nuevo capítulo fuera de la casa. Carmiña Masi volvió a hablar después de lo ocurrido y esta vez apuntó directamente contra la producción, no solo por el momento incómodo que dijo haber vivido, sino también por un reclamo económico que todavía no tendría respuesta.
La periodista paraguaya utilizó sus redes sociales para exponer su malestar y dejó entrever que podría avanzar por otra vía si no recibe una solución. Su mensaje fue directo y mostró que el enojo ya no pasa únicamente por lo sucedido durante la gala, sino por el trato posterior que, según ella, habría recibido.
“Hasta hoy, nadie se comunicó conmigo para al menos ver la forma de pagarme. ¿En serio vamos a ir por las malas? Me extraña que se comporten así. Callada no me voy a quedar. Quiero cobrar y punto. Gracias“, escribió Carmiña Masi en Instagram, dejando instalada la posibilidad de un conflicto legal.
El descargo no terminó ahí. La mediática también compartió supuestos chats con una persona vinculada a la producción del programa, donde aparecía el impacto emocional que le habría generado la situación. En ese intercambio, la ex participante expresó: “Me humillaron demasiado. No es enojo. Es vergüenza”.
La respuesta que recibió en esa conversación también llamó la atención porque involucró a Mavinga, otra de las figuras mencionadas en la polémica. “No sientas vergüenza Carmi. Vos no hiciste nada malo. Esta tortilla se le va a volver en contra a Mavinga. Ahora lo que te diga no lo vas a tomar porque estás así y te entiendo, pero esto que pasó la deja mal a ella y no a vos”, decía el mensaje atribuido a esa productora.
Con esa publicación, Carmiña Masi no solo reclamó el pago que, según su versión, sigue pendiente, sino que además dejó expuesta una interna que hasta ahora no se conocía con ese nivel de detalle. La mención a la humillación y el señalamiento sobre Mavinga terminaron de darle otro peso al conflicto.
Mientras el reality intenta sostener el ritmo del juego tras el ingreso de nuevos participantes, la situación afuera empieza a abrir un frente incómodo. El reclamo de Carmiña ya no aparece como una simple queja en redes, sino como una advertencia concreta: quiere cobrar y no piensa dejar que el episodio quede tapado por la dinámica de la casa.