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Domingo 19 de Abril, Neuquén, Argentina
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El cura DJ Guilherme Peixoto llenó la Plaza de Mayo: así fue su show

Guilherme Peixoto encabezó un homenaje al papa Francisco con música electrónica y una Plaza de Mayo colmada.

Domingo, 19 de abril de 2026 a las 06:45
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La Plaza de Mayo se convirtió en una escena inesperada y multitudinaria, con miles de personas reunidas para homenajear al papa Francisco de una manera poco habitual. En lugar de una ceremonia clásica, el centro de Buenos Aires recibió un show de música electrónica a cargo de Guilherme Peixoto, el sacerdote portugués que desde hace años mezcla fe, consolas y una estética pensada para tender puentes con nuevas generaciones.

La convocatoria tuvo como eje el evento “Francisco vive en el Encuentro”, una propuesta que apostó a recordar al pontífice argentino desde un lenguaje diferente. Antes de que comenzara la música, las pantallas proyectaron imágenes de Jorge Bergoglio y el clima ya mostraba una combinación singular de emoción, expectativa y curiosidad. Había banderas, celulares en alto y una plaza completa siguiendo una puesta que rompía con cualquier molde previsible.

Cuando apareció detrás de la consola, Guilherme Peixoto confirmó enseguida por qué su figura genera tanto interés. Vestido con sotana, llevó adelante un set donde convivieron bases electrónicas, campanas, climas litúrgicos y fragmentos asociados al universo religioso. Esa mezcla, que para algunos todavía puede sonar extraña, en la plaza encontró una respuesta inmediata, sobre todo entre jóvenes que se acercaron a una vivencia más contemporánea de la espiritualidad.

Detrás de esa imagen hay una historia bastante menos improvisada de lo que podría suponerse. Nacido en Guimarães, Portugal, fue ordenado sacerdote a fines de los noventa y más tarde pasó por experiencias muy distintas, entre ellas su rol como capellán militar en Kosovo y Afganistán. En ese recorrido empezó a musicalizar encuentros informales y, casi sin proponérselo al principio, fue construyendo una identidad que más tarde lo llevaría a presentarse en escenarios de distintos países.

Con el tiempo, ese camino dejó de ser una rareza ocasional y se volvió un proyecto sostenido. Guilherme Peixoto se formó en música electrónica y convirtió esa herramienta en una forma de expresión propia, con la que no solo recauda para su comunidad sino que también propone otra manera de pensar el vínculo entre Iglesia, cultura y vida cotidiana. 

En ese punto aparece también la huella de Francisco. El mensaje de una Iglesia más abierta, más cercana y menos encerrada en sus formas tradicionales fue clave para impulsar este tipo de experiencias. El homenaje en Plaza de Mayo se apoyó justamente en esa idea: celebrar el legado del Papa desde un formato capaz de conmover, convocar y hablarle a públicos que no siempre se sienten interpelados por los rituales de siempre.

Lo que quedó fue una postal poderosa. Guilherme Peixoto no solo llenó la plaza con su propuesta, también transformó por un rato el corazón político del país en una pista atravesada por memoria, fe y emoción colectiva. Y en ese cruce, tan improbable como efectivo, apareció una de las imágenes más llamativas de la noche.

 

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