Danelik y Brian Sarmiento estuvieron a nada de concretar el momento que hace semanas insinúan dentro de Gran Hermano. La química estaba, la habitación había quedado liberada y el clima parecía servido, pero la situación se pinchó justo cuando todo apuntaba a que por fin iban a avanzar. Entre reglas del reality, entradas inesperadas y una interrupción final que descolocó a todos, la escena quedó en promesa.
La primera traba llegó cuando ambos ya estaban debajo de las sábanas, a los besos y con caricias cada vez menos disimuladas. En ese punto, Gran Hermano intervino para recordar una regla central del juego y les pidió que dieran el consentimiento frente a cámara con el gesto acordado. La interrupción cortó de lleno el momento y Brian Sarmiento, entre risas, intentó bajar el tono de lo que acababa de pasar con una frase que resumió la situación: “No hicimos nada”.
Más tarde, ya lejos de la cama pero todavía envueltos en esa tensión, la charla siguió en otro rincón de la casa. Ahí apareció el doble sentido, la picardía y una confirmación bastante clara de que las ganas seguían intactas. “¿Te llenaste o te quedaste con un poquito de hambre?”, le preguntó ella. La respuesta del exfutbolista fue directa: “Estoy bien pero te comería a vos, pero no se puede”.
Danelik no dejó pasar la insinuación y redobló la apuesta con una frase que volvió a encender el juego entre los dos. “Sí podés, pero no te vas a llenar, te vas a quedar con más hambre. Porque vas a querer repetir una y otra vez”, le contestó, en una devolución que dejó claro que el deseo no era solo de un lado. La conversación, lejos de enfriarse, estiró todavía más la expectativa sobre lo que podía pasar cuando volvieran a quedarse solos.
Ese segundo intento parecía tener más chances. Ya recostados otra vez en la cama y con el consentimiento dado, la pareja se acomodó para seguir donde había quedado. Pero entonces apareció Martín, que entró al cuarto en dos oportunidades para hablarles y rompió la intimidad justo cuando buscaban recuperar el hilo. El fastidio, aunque mezclado con risa, fue evidente. Ya en otro momento del día, Brian Sarmiento venía arrastrando bronca por otra situación y había disparado: "No podés ser tan buchona".
Cuando parecía que no podía haber una interrupción más absurda, llegó la última. Emanuel Di Gioia tuvo una reacción corporal en plena habitación y el efecto fue inmediato: Danelik y Brian estallaron de risa y el clima se desarmó por completo. Entre carcajadas, ella soltó: "Por favor quién fue", ya sin posibilidad de volver a la escena romántica que habían intentado construir.
Así, el consentimiento estuvo, las ganas también y hasta hubo más de una oportunidad concreta. Pero entre el reglamento, las entradas inoportunas y el caos habitual de la convivencia, Danelik y Brian Sarmiento volvieron a quedarse a mitad de camino. En una casa donde todo se mira y todo se interrumpe, sellar una historia parece bastante más difícil que empezarla.