El silencio se rompió con un texto cargado de bronca, cansancio y vulnerabilidad. Juanita Tinelli decidió hablar después de la denuncia que involucra a su ex, Bautista Cuiña, y publicó un fuerte descargo en sus redes sociales, donde expuso cómo vivió las críticas que recibió desde que el episodio tomó estado público.
La influencer eligió sus historias de Instagram para responderle al hate y a quienes, según planteó, se acercan a su vida con la excusa de querer entender, pero terminan usando su intimidad como material de ataque. En ese marco, escribió: "Desde lo más humano, y realmente sin entender cuando escuchás, 'queremos saber la verdad', pero no quieren saber una mierda. Quieren opinar. Todos saben todo, todos me conocen".
El mensaje de Juanita Tinelli no buscó suavizar el impacto. Al contrario, avanzó sobre la forma en la que sintió que su dolor fue convertido en espectáculo. "Quieren agarrar algo tuyo, lo más vulnerable, lo más torpe, lo más humano, y convertirlo en mierda, como si eso fuera completamente válido. Y lo peor es que vale", lanzó, con una frase que mostró el nivel de angustia detrás de su reacción.
La joven también cuestionó la rapidez con la que, según ella, muchas personas sacan conclusiones sobre su salud mental, su cuerpo y su forma de atravesar una situación límite. "Vale que todo un país te diagnostique desde un video de quince segundos. Vale decir que estás loca, que sos psiquiátrica, anoréxica, que sos mala, que sos víctima, que sos victimaria, que estás mal de la cabeza, que sos esto, que sos lo otro. Vale inventar, exagerar, reírse", expresó.
Ese tramo del descargo dejó al descubierto uno de los puntos más sensibles para la hija de Marcelo Tinelli: la sensación de haber perdido el control sobre su propio relato. No solo por lo que se dijo del conflicto con Bautista Cuiña, sino también por la manera en la que su nombre quedó expuesto a interpretaciones, burlas y acusaciones de personas que no conocen su historia completa.
En el cierre, Juanita Tinelli reconoció errores, pero marcó una diferencia entre equivocarse y ser reducida públicamente a sus peores momentos. "Vale opinar de tu cabeza, de tu dolor, de tu forma de reaccionar. Yo también me equivoqué. La cagué mil veces. Dije cosas mal. Reaccioné desde lugares horribles. Pedí perdón. Me arrepentí. Lloré. Me dio vergüenza. Me quise esconder. Me odié un poco también. Pero también fui una piba pidiendo ayuda".
Con ese mensaje, la influencer dejó planteada una defensa personal en medio de una polémica que sigue generando repercusiones. Su descargo no cerró el tema ni despejó todas las preguntas alrededor de la denuncia, pero sí mostró el costado más crudo de una exposición que, según sus propias palabras, la encontró entre el arrepentimiento, el dolor y la necesidad de ser escuchada.