El paso del tiempo no consiguió aliviar la ausencia que atraviesa Arturo Puig desde la muerte de Selva Alemán. Al cumplirse dos años de aquella pérdida, el actor volvió a mostrar cuánto cambió su vida sin la mujer que lo acompañó durante más de cinco décadas. Esta vez eligió recordarla mediante imágenes pertenecientes a su historia compartida.
Para homenajear a Selva Alemán, publicó retratos individuales de la actriz y escenas de distintos momentos vividos juntos. Sobre una fotografía en blanco y negro dejó la frase que concentró toda su tristeza: "Dos años sin tenerte, mi vida. Mi alma, mi todo. No me resigno a no tenerte a mi lado". La declaración provocó numerosas muestras de cariño entre sus seguidores, colegas y amigos.
Aquella ausencia también aparece en las situaciones más cotidianas. Durante una entrevista anterior con Pablo Sirvén para +Cerca, de LN+, Arturo Puig reconoció que todavía le resulta difícil identificarse con su nueva realidad: "El otro día pensé: soy viudo. Me suena tan rara esa palabra. Me siento raro". Esa sensación se vuelve especialmente dolorosa al regresar a su hogar: "Me cuesta mucho, no puedo creer que Selva, el amor de mi vida, no esté más. Llego a casa y siento que ella va a estar como siempre. Miro un poco de televisión y me doy vuelta para hacer un comentario, y no está. La verdad que es muy duro, porque fueron más de 50 años juntos".
El carácter repentino de la muerte de Selva Alemán profundizó el impacto sobre toda la familia. Al recordar cómo se encontraba antes de la descompensación, el artista explicó: "Solo tenía una arritmia, muy leve, ni siquiera estaba medicada. Fue muy inesperado". También reconstruyó los momentos previos a la internación: "Pensaba que era algo que le había caído mal. Transpiraba frío, estaba helada. Llamé al médico, hicieron un chequeo, dio bien, pero al rato otra vez, y ya ahí llamé a la ambulancia. Después me enteré de que durante los ataques al corazón, tipo infarto, a las mujeres les duele el estómago y a los hombres en el brazo. Por eso ni ella ni yo pensamos que era el corazón".
Al mirar hacia atrás, Arturo Puig destacó la alegría que definía su matrimonio y el lugar central que ella ocupaba entre sus seres queridos. "Nos llevábamos muy bien y nos divertíamos mucho juntos, más allá de que hayamos peleado y discutido, como todas las parejas. Además, ella era el centro de la familia para mis hijos, mis nietos, y siempre tenía la palabra justa para cada uno de ellos y para mí también", recordó.
Su unión se sostuvo desde la compañía, pero también desde la independencia que ambos conservaron. "Ella me ha ayudado mucho, humana y profesionalmente. Intercambiábamos opiniones. Los dos teníamos nuestro carácter, y a la vez no éramos una pareja simbiótica, cada uno tenía sus cosas. Creo que por eso la pareja duró tanto", expresó. Dos años después, esos recuerdos siguen funcionando como refugio ante una pérdida que el actor aún no consigue incorporar a su vida.