La primera cena con Luana Fernández había dejado la sensación de que Fabio Agostini podía instalar una historia apenas pisara Gran Hermano. Sin embargo, antes de que esa idea se consolidara, el español habló sin vueltas en un streaming y dejó en claro que no piensa quedar atado a una sola jugadora. Lo que parecía un arranque de seducción bastante directo cambió rápido de eje.
Fabio Agostini pasó por una charla con Emanuel Di Gioia y Eduardo Carrera, donde le pusieron sobre la mesa el tema que ya circulaba entre los fanáticos del reality. Ahí llegó una frase que marcó distancia de entrada y que, por el tono, desacomodó por completo la expectativa armada alrededor de Luana Fernández: “A mí las mujeres regaladas no me gustan”.
A partir de esa definición, los conductores fueron a fondo para saber cuánto le había movido realmente ese primer acercamiento. “Con Luana, ¿qué sentiste cuando pasó lo de Luana?”, le preguntaron. Luego insistieron con una observación que apuntaba al inicio de todo dentro de la casa: “Igual, a la primera chica que viste fue a ella, ¿no?”. El español no esquivó ninguna de las dos intervenciones.
Lejos de cerrar la puerta de forma brusca, Fabio Agostini eligió una respuesta más amplia, pero igual de elocuente. “Luana es muy guapa, es muy linda. Pero también hay muchas chicas lindas. Yo no me voy a cerrar, no voy a decir “aquí”. Lolo es muy guapa también”. En esa sola frase dejó dos señales: reconoció el atractivo de Luana Fernández, pero al mismo tiempo corrió el foco y sumó otro nombre al radar sentimental.
La charla siguió y, cuando apareció el tema de otra participante, el gesto del visitante terminó de confirmar que su interés está más repartido de lo que muchos suponían. Eduardo Carrera reaccionó enseguida: “Era obvio… ¿en serio? ¿Cómo te diste cuenta?”. Entonces el ex La Casa de los Famosos fue todavía más claro y agregó: “La pelirroja es linda también”.
La referencia no tardó en tener nombre propio. Desde el otro lado de la mesa completaron: “Titi”. Y Fabio Agostini, en lugar de moderar la jugada, reforzó la postura que venía sosteniendo desde el comienzo: “No le voy a mentir al público. Soy muy sincero”. Con esa admisión, terminó por blanquear que el juego de atracción dentro de la casa está lejos de quedar limitado a una sola participante.
Así, la fantasía de un vínculo encaminado con Luana Fernández perdió fuerza casi al mismo tiempo que había nacido. Fabio Agostini agradeció el acercamiento, reconoció la belleza de la jugadora, pero no compró la idea de exclusividad y prefirió abrir el mapa. Ahora, con Lolo Poggio y Titi también mencionadas, la tensión ya no pasa por una sola mesa ni por una sola charla.