La noche de gala ya había pasado, pero el look de Susana Giménez siguió dando que hablar cuando apareció la mirada de Moria Casán. Fiel a su estilo punzante, la conductora tomó uno de los detalles del outfit de la diva y lo transformó en tema de debate con una observación que mezcló ironía, moda y un guiño que no pasó desapercibido.
En su programa, Moria Casán no se detuvo tanto en el vestido ni en el efecto general de la imagen, sino en el calzado que eligió Susana Giménez para asistir a los Martín Fierro de la Moda. Ahí fue donde lanzó la frase más filosa de toda la conversación: "Los zapatitos por más que sean Chanel dan a Mamá Cora". La referencia, por supuesto, no tardó en hacer ruido por lo que implica comparar a Susana con un personaje tan instalado en el imaginario argentino.
Lejos de guardarse el comentario como una simple ocurrencia, la diva abrió el juego en la mesa y buscó que el análisis siguiera entre los especialistas invitados. "¿Qué opinan del look de Susana? ¿Consideran que era básico o que estaba bien?", preguntó, en un tono que combinó curiosidad y picante.
Después llegó la explicación más desarrollada, donde Moria Casán afinó todavía más su lectura del conjunto. "Cuando la vez de lejos parecería que tuviera una mini y botas. Debe ser un modelo 'dolcegabanesco'. La pose típica de Susana y sí, estaba divina, pero claro... ¡Los zapatos! A ver, los zapatos son divinos y es una de las marcas más importantes del mundo, pero.... yo extraño el taco. Entiendo que es por los problemitas de cadera, lo entiendo".
En el fondo, no se trató de un destrozo total al estilismo de Susana Giménez. Moria Casán dejó claro que la veía bien, que la imagen funcionaba y que la presencia seguía intacta. El punto conflictivo, según su mirada, estuvo únicamente en ese remate del look que, para ella, rompía con la elegancia que esperaba de una figura tan asociada históricamente al glamour.
Teniendo en cuenta sus peleas del pasado, esa mezcla de halago y dardo hizo todavía más interesante el comentario. No fue un rechazo completo ni una defensa tibia, sino una lectura donde convivieron la admiración por la impronta de Susana Giménez y la nostalgia por otra época, cuando el taco alto parecía parte inseparable de su silueta pública. Por eso también apareció esa mención a la cadera, como una forma de entender el presente sin dejar de marcar una preferencia.
Al final, bastó un par de zapatos para reactivar una de esas tensiones televisivas que siempre encuentran una excusa para renacer. En una gala pensada para celebrar la moda, el momento más filoso no se vio en la alfombra ni en el escenario, sino después, cuando Moria Casán decidió mirar a Susana Giménez desde el detalle más pequeño y convertirlo en una escena entera.