Un detalle dentro de las conversaciones de Luciano Castro terminó de confirmar lo que Flor Vigna ya sospechaba: el actor había eliminado sus propias respuestas, pero había conservado los mensajes enviados por otra mujer. La cantante reveló cómo descubrió el engaño y reconstruyó el tenso momento en el que decidió enfrentar a su entonces pareja.
La confesión surgió durante su participación en Cómplices del desmadre, un podcast grabado en México. Allí, la artista se refirió a uno de los episodios más dolorosos de la relación y contó que, hasta ese día, nunca había revisado el celular de Luciano Castro. Sin embargo, una notificación que apareció frente a ella modificó por completo su actitud.
El primer indicio llegó mientras ambos viajaban juntos. “Estábamos en la camioneta, yo era la copiloto, y en eso llega un mensaje de la otra chica”, relató. En la pantalla alcanzó a leer una respuesta que decía “Ah, qué lindo” y esa frase despertó inmediatamente su desconfianza. “Me quedé ahí, esto me huele mal”, recordó sobre su reacción.
A partir de esa sospecha, Flor Vigna tomó el teléfono del actor para buscar una explicación. Lo que encontró no fue una conversación completa, sino un intercambio alterado de una manera que le resultó demasiado evidente: las frases enviadas por él habían desaparecido, mientras que las respuestas de la otra persona seguían disponibles y permitían reconstruir el tono íntimo del vínculo.
“La exponía a ella, como que ella decía: ‘Soñé con vos y esto, que lo otro’. Pero él había borrado sus mensajes, los de ella no, como muy, muy de infiel”, explicó al describir la maniobra que detectó. Para la cantante, aquella selección de mensajes mostraba que su entonces novio había intentado ocultar su intervención sin eliminar por completo el chat.
El hallazgo contrastó especialmente con las promesas que recibía durante la relación. “Todo el tiempo él me recordaba que yo era el amor de su vida, que iba a llegar a todo lo que quisiera”, señaló. Esa diferencia entre el discurso afectuoso de Luciano Castro y lo que aparecía en su teléfono volvió todavía más doloroso el descubrimiento.
Cuando el actor advirtió el estado en el que se encontraba, le preguntó qué le sucedía y Flor Vigna decidió contarle que había revisado el dispositivo y visto las conversaciones. Al recordar las declaraciones de amor que convivían con aquel comportamiento, cerró su relato con una definición contundente: “Esos son los peores”. La revelación sumó así un nuevo capítulo a una separación que estuvo atravesada por acusaciones públicas de infidelidad.