El robo que sufrió Wanda Nara en su casa de campo de Italia generó una fuerte repercusión. Mientras sus cinco hijos y su madre, Nora Colosimo, permanecían dentro de la propiedad, delincuentes ingresaron al lugar y se llevaron objetos de valor y documentación. El episodio ocurrió en la residencia que la empresaria considera su refugio personal y volvió a despertar el interés por la espectacular mansión ubicada en las afueras de Milán.
La vivienda, situada en Galliate, cerca de Milán, fue presentada públicamente por Wanda Nara hace alrededor de un año, cuando viajó junto a Martín Migueles. A través de sus redes sociales mostró distintos sectores de la propiedad y dejó en claro el valor sentimental que tiene ese lugar, donde también vivió durante su relación con Mauro Icardi.
En varias publicaciones, la conductora definió la residencia como su "lugar de paz" y explicó que dedicó años a su decoración para reflejar su personalidad. La casa combina el estilo tradicional italiano con detalles que evocan sus raíces argentinas, logrando un ambiente cálido pensado para disfrutar de la naturaleza y el descanso.
El exterior de la propiedad sobresale por su enorme parque, la fachada cubierta por enredaderas, los techos de tejas y las clásicas ventanas con postigos blancos. Todo el conjunto recuerda a las tradicionales villas italianas y ofrece un entorno rodeado de vegetación que aporta privacidad y tranquilidad.
En el interior predominan los materiales nobles, especialmente la madera, presente en pisos, muebles y terminaciones. La cocina mezcla un diseño rústico con detalles industriales de inspiración retro, mientras que una gran mesa artesanal y sillas de fibras naturales refuerzan el espíritu campestre de la residencia.
Las habitaciones mantienen la misma línea estética con colores cálidos, muebles de estilo clásico y decoración vinculada al mundo ecuestre. A esto se suma una biblioteca con estanterías repletas de libros y detalles en hierro, uno de los espacios más llamativos de la propiedad y que aporta una marcada sensación de hogar.
Otro de los aspectos que distingue a la casa es su apuesta por una vida más relajada. Los ambientes tienen amplios ventanales con vista al parque y los espacios de entretenimiento están dominados por una mesa de pool, un tablero de ajedrez y diferentes juegos de mesa, dejando en un segundo plano la presencia de dispositivos tecnológicos.
El robo modificó por completo la tranquilidad que representaba este lugar para Wanda Nara. Tras el episodio, la empresaria decidió reforzar la seguridad de la propiedad con vigilancia privada para proteger a su familia. Así, la residencia que durante años simbolizó descanso y desconexión quedó marcada por un hecho de inseguridad que generó gran repercusión.