El silencio dentro de la casa marcó uno de los momentos más fuertes de Gran Hermano. Gladys La Bomba Tucumana habló de Luciano Ojeda, su pareja fallecida en 2025, y dejó al descubierto el duelo que todavía atraviesa mientras intenta sostener su paso por el reality.
La escena se abrió cuando Santiago del Moro le hizo una pregunta directa, pero cargada de cuidado: “¿Cómo hiciste para trascender el duelo y estar ahí adentro hoy?”. Frente a sus compañeros, La Bomba Tucumana no buscó disimular la emoción y respondió: "Acepté la propuesta de venir porque estaba y estoy atravesando un momento, que estoy atravesándolo como puedo“.
A partir de ahí, el relato tomó una dimensión mucho más íntima. La cantante explicó que su ingreso al programa también tuvo que ver con la necesidad de moverse de un dolor que la acompaña todos los días. “Hace muy poquito que Luciano me dejó. Mi amor, el amor de mi vida, que lo va a ser siempre hasta el día que tenga un poco de aire en esta vida. Él va a ser para siempre mi gran amor. Yo me enamoré de grande, de verdad. Conocí el amor verdadero, el amor puro, el amor honesto, sincero, sin segundas intenciones. Me enamoré a los 57 años y acompañé a una persona que estaba enferma. Elegí quedarme ahí”.
Sin apartarse de ese recuerdo, Gladys La Bomba Tucumana también habló del lugar que eligió ocupar durante la enfermedad de Luciano Ojeda. Con lágrimas, resumió esa etapa en una frase que dejó a todos conmovidos: “Elegí quedarme con él y acompañarlo hasta el último día de vida que tuvo".
La participante contó que la casa aparece, para ella, como un intento de respirar distinto en medio de una ausencia enorme. “Estoy acá por eso. Tal vez para salirme un poco de eso, que me paso viendo videos, cosas nuestras. Ahora estoy tratando de seguir porque sé que él... que él esté donde esté, querría que yo siga viviendo, siga sonriendo, siga siendo la que fui siempre, siga cantando. Porque él amaba que yo cantara, que fuera divertida y alegre como siempre soy, que es la faceta que por ahí la gente no conoce de mí”.
En ese mismo descargo, la artista puso en palabras el cambio interno que empezó a transitar. “Acepté estar acá para ver qué me pasaba. Salirme un poco de ese duelo que no termina nunca, y que nunca va a terminar porque va cambiando de estado. Me siento muchísimo mejor ahora. Ha mutado. Estoy en la etapa de la aceptación, de que nunca más voy a verlo, de que nunca más voy a escuchar su voz y de que ya no está”.
Antes de que sus compañeros se acercaran a abrazarla por pedido de Santiago del Moro, Gladys dejó una última explicación sobre su decisión. “Acepté venir acá para eso, porque mi amor, como me amaba tanto, querría que yo viva, querría que yo me enamore, querría que yo juegue, querría que me divierta y que siga dando alegría y música”. La casa quedó atravesada por ese llanto compartido.