La televisión argentina atraviesa horas de alto voltaje tras la confirmación de Graciela Alfano sobre su posible ingreso a Gran Hermano. Todo se desató en LAM, donde Ángel de Brito reveló que la producción ya busca reemplazo tras la salida de Andrea del Boca por cuestiones de salud.
El conductor no dudó en ir directo al punto y lanzó una primicia que rápidamente se volvió tendencia: “Yo creo que Andrea no vuelve. Ya está negociando en este momento con una reemplazante”. Así, el nombre de Graciela Alfano comenzó a tomar fuerza como candidata principal.
Lejos de quedar en rumores, la propia actriz confirmó las negociaciones en diálogo con PrimiciasYa. “Está la propuesta y mi representante está arreglando el dinero que es mucho”, aseguró Graciela Alfano, dejando en claro que el acuerdo depende de detalles económicos.
Además, la exvedette adelantó que su eventual participación podría revolucionar el juego dentro de Gran Hermano. “Tengo unas ideas que son fabulosas para que la gente quede pegada al televisor”, afirmó, generando aún más expectativa en el público.
Sin embargo, el posible desembarco de Graciela Alfano no solo impacta en el reality, sino también en la interna de Telefe, donde aparece un nombre clave: Susana Giménez. Según contó Ángel de Brito, la relación entre ambas podría convertirse en un gran obstáculo.
“Hay un problema, Susana Giménez”, lanzó el periodista, y explicó la tensión: “¿Le van a meter a su principal enemiga?”. Incluso fue más allá al asegurar: “Susana es capaz de todo, la odia”, dejando en evidencia la histórica rivalidad.
Otro punto que complica la negociación es el económico. De Brito detalló que Graciela Alfano pidió “una fortuna”, ubicándose entre los salarios más altos de la televisión, lo que genera ruido dentro del canal.
Consultada sobre este conflicto, la propia Alfano respondió sin filtro y con una frase filosa hacia Susana Giménez: “Telefe me quiere tener, están encantados conmigo. Y no paga sueldos a gente que no trabaja, tengo entendido. Eso es lo que debe preocupar a Susana, no mi intervención”.
Con este escenario, el posible ingreso de Graciela Alfano a Gran Hermano no solo promete alterar la dinámica del programa, sino también reavivar una de las rivalidades más icónicas del espectáculo argentino.