Guillermo Coppola atraviesa una etapa de cuidados después del problema de salud que lo obligó a frenar en marzo. Aunque intenta mantener su rutina con normalidad, el empresario reconoció que todavía convive con una dificultad respiratoria y que hay una indicación médica que le cuesta aceptar.
El punto que más lo incomoda tiene que ver con el oxígeno portátil que debe llevar cerca. En diálogo con Telenoche, Guillermo Coppola fue sincero sobre esa resistencia: “Estoy con un temita respiratorio, trabajando. Tengo un kinesiólogo, Eduardo Martínez, que es un fenómeno, y me resisto al uso del oxígeno”.
Ante la consulta de Dominique Metzger, el exrepresentante de Diego Maradona explicó que cuenta con un dispositivo pequeño, fácil de transportar y pensado para asistirlo si lo necesita. “Tengo un equipito que es una maravilla, lo llevás en el bolsillo. Igual lo llevo. El auto trato de dejarlo siempre cerca”, detalló, dejando claro que toma recaudos aunque todavía no se anime a usarlo.
La dificultad no pasa por el funcionamiento del aparato, sino por lo que representa para él verse en esa situación. Sin rodeos, admitió: “No me gustaría verme así”. Esa frase expuso el costado más personal de su recuperación, porque el tratamiento también implica aceptar cambios visibles en su vida diaria.
En actividades que le generan emoción, como ir a la cancha a ver a Boca, la respiración puede volverse un tema más delicado. Por eso, aunque tiene el oxígeno a mano, todavía evita ponérselo incluso cuando siente que podría necesitarlo. “A veces lo bajo, pero nunca me lo puse”, reconoció, mostrando que el proceso también exige trabajo interno.
El antecedente que encendió la preocupación fue su internación de marzo, cuando los médicos le diagnosticaron hipertensión arterial pulmonar. Desde entonces, el empresario debió ordenar hábitos, bajar exigencias y sumar acompañamiento profesional para mejorar su capacidad respiratoria sin descuidar los controles.
En ese camino, Guillermo Coppola destacó el rol de su kinesiólogo y la importancia de sostener una rutina de cuidados. “Hay que cuidarse, alimentación y mucho trabajo pulmonar, para eso tengo al kinesiólogo Eduardo Martínez, que lo tengo hace un tiempo y me da una mano muy grande”, había contado tras recibir el alta. Hoy, el desafío no es sólo recuperarse, sino aprender a convivir con las herramientas que esa recuperación le exige.