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La historia de Darío Giordano, del amor con Romina Yan a la acusación de su hijo por violencia

Darío Giordano formó una familia con Romina Yan. El testimonio de Valentín volvió a poner su historia bajo la lupa.

 

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Lunes, 12 de octubre de 2026 a las 09:53
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El nombre de Darío Giordano quedó ligado durante años a la familia que formó con Romina Yan, aunque su actividad también estuvo dentro de la televisión. Ahora, el relato de su hijo Valentín Yankelevich volvió a ponerlo en el centro de la atención por una acusación de violencia física y psicológica durante la infancia.

Valentín aseguró que él y su hermano Franco sufrieron maltrato de su padre después de perder a su madre. Situó el comienzo de la violencia cuando tenía nueve o diez años y describió golpes, gritos y encierros. Al explicar cómo lo nombra hoy, fue tajante: “Yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.

En el ámbito laboral, Darío Giordano se desempeñó como productor. Participó en proyectos televisivos como Provócame y Kachorra, ficciones emitidas por Telefe. Su trabajo transcurrió detrás de las cámaras, mientras Romina construía una trayectoria como actriz que la convirtió en una figura reconocida por el público. La exposición de ambos tuvo características distintas.

La pareja se casó el 27 de noviembre de 1998. Del matrimonio nacieron Franco, en 2000; Valentín, en 2002; y Azul, en 2006. La actriz era hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, quienes también formaron parte del entorno de los chicos. Con el tiempo, el vínculo con su abuelo materno resultaría decisivo para los dos hermanos.

Romina Yan murió el 28 de septiembre de 2010, a los 36 años después de sufrir una descompensación cardíaca. Darío Giordano quedó a cargo de sus tres hijos, todavía pequeños, con el acompañamiento de los abuelos maternos. La pérdida cambió la vida familiar y fue el punto a partir del cual Valentín reconstruyó los años difíciles que, según contó, atravesó en su casa.

El relato de Valentín y la intervención de su abuelo

En su testimonio, el joven relató que Gustavo les creyó y los acompañó a denunciar un viernes al salir del colegio. Desde ese día, él y Franco no volvieron a vivir con su padre. Tras un proceso judicial en el que hubo una apelación paterna, su abuelo obtuvo la tenencia definitiva. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida... Nos dio lo único que necesitábamos que era amor”, expresó.

Al cumplir 18 años, Valentín Yankelevich decidió cambiar legalmente su apellido y adoptar Yankelevich en honor a su abuelo. Ese paso mostró el lugar que le reconoce a quien lo acompañó a salir de la situación denunciada. En su relato, el nombre elegido quedó asociado a una figura de cuidado y afecto que considera su verdadero padre.

 

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