La tumba de Gilda volvió a quedar en el centro de la escena a raíz de una particular imagen que comenzó a circular en redes sociales. A casi tres décadas de su muerte, la cantante de cumbia continúa generando devoción entre sus seguidores, y esta vez fue un detalle de su lugar de descanso el que provocó sorpresa y emoción.
El registro fue compartido por la cuenta de Instagram @cementerios.arg, que recuperó una entrevista realizada al cuidador del nicho de la artista en el Cementerio de la Chacarita. En las imágenes se puede observar cómo se encuentra actualmente el espacio dedicado a una de las figuras más recordadas de la música tropical argentina.
Lo que más llamó la atención fue un curioso objeto ubicado en el lugar. Se trata de un tupper azul, perteneciente originalmente a un pote de helado, que fue reutilizado como una suerte de portarretrato para colocar una fotografía de Gilda. La particular solución rápidamente despertó la curiosidad de los fanáticos.
Dentro del improvisado marco aparece una postal de la cantante que corresponde a la gráfica de Corazón valiente, uno de sus trabajos más emblemáticos. Ese disco incluyó canciones que con el paso de los años se transformaron en clásicos de su repertorio, entre ellas “Fuiste” y “Paisaje”.
El espacio también se convirtió con el tiempo en un punto de encuentro para quienes buscan mantener un vínculo simbólico con la artista. Según explicaron distintos usuarios en redes sociales, los visitantes pueden acercarse a dejar cartas, flores y pedidos en el lugar donde descansan sus restos.
La historia de Gilda quedó marcada por una tragedia ocurrida el 7 de septiembre de 1996. La cantante viajaba junto a integrantes de su banda y familiares rumbo a un show en Chajarí cuando el micro en el que se trasladaban fue impactado durante la madrugada por un camión en la Ruta Nacional 12, en Villa Paranacito, Entre Ríos.
El vehículo que protagonizó el choque era conducido por Renato Sant’Ana. El impacto provocó la muerte de la artista y de otras personas que viajaban en el micro, convirtiendo aquel episodio en uno de los momentos más dolorosos de la historia de la música tropical argentina.
Dos décadas después, en 2016, Juan Toti Giménez, expareja y representante de Gilda, recordó en diálogo con La Once Diez cuáles habían sido las últimas palabras que escuchó de la cantante antes del accidente: “Ella se acercó a mí y me dijo que me fuera a descansar, así por la mañana nos tomábamos unos mates. Eso fue lo único que recuerdo porque cuando me desperté estaba en el hospital”.