Lejos del movimiento de las grandes ciudades, Jakob Von Plessen encontró en San Martín de los Andes un lugar que representa su vínculo con la naturaleza y su pasión por la vida de campo. Allí tiene una cabaña que utiliza como refugio personal y como base para desarrollar distintas actividades relacionadas con el turismo ecuestre y el entorno patagónico, una faceta que forma parte de su estilo de vida.
El espacio también se conecta con su historia familiar, ya que el empresario comparte la crianza de sus hijos con Zaira Nara. En medio de un paisaje rodeado de montañas y extensiones verdes, la propiedad se convirtió en uno de los lugares más representativos de su rutina. Su diseño combina elementos tradicionales con una distribución pensada para disfrutar de la tranquilidad y aprovechar el contacto directo con el exterior.
Desde afuera, la construcción llama la atención por su revestimiento de madera oscura, que se integra con los colores del paisaje. Una galería cubierta recorre parte del frente y permite disfrutar del entorno protegido de las condiciones climáticas. En sus redes sociales, Von Plessen compartió imágenes de la estancia y mostró distintos rincones del lugar, en registros en los que también participaron Anya Campbell y Daniel Koh.
La estructura presenta un techo a dos aguas con chapas acanaladas, una característica habitual en las viviendas de regiones con inviernos rigurosos. Otro detalle destacado es la chimenea de ladrillo a la vista, que sobresale por encima de la cubierta y anticipa el protagonismo del fuego en los espacios interiores. Las aberturas con marcos verdes suman un contraste de color y refuerzan la estética campestre.
En el interior, la madera vuelve a ocupar un lugar central. Las paredes revestidas con tablones horizontales, los pisos rústicos y las vigas expuestas en los techos generan una atmósfera cálida. A eso se suman los ventanales amplios, que permiten el ingreso de luz natural y mantienen las vistas hacia el paisaje como parte de la decoración. La elección de materiales acompaña una propuesta que prioriza la sencillez y la funcionalidad.
La cocina está organizada alrededor de una barra de madera para desayunar, que funciona como punto de reunión. Las estanterías abiertas exhiben piezas de cerámica de diferentes colores y utensilios de uso cotidiano, mientras que una estufa de hierro cumple una doble función: calefaccionar y cocinar. El comedor continúa esa línea con una mesa de madera maciza, sillas de distintos estilos y objetos artesanales que aportan identidad al ambiente.
El living tiene como protagonista otra gran chimenea de ladrillos, alrededor de la cual se distribuyen sofás claros y sillones individuales. Las mantas tejidas, las alfombras con motivos geométricos y la mesa ratona de madera completan una ambientación en la que conviven distintas texturas. Los ponchos y otros elementos vinculados con la tradición rural refuerzan el carácter patagónico de la vivienda.
Más allá de su diseño, la propiedad tiene un papel importante en los proyectos de Jakob Von Plessen. Desde San Martín de los Andes, organiza propuestas vinculadas con el turismo ecuestre, los recorridos por la región y las experiencias al aire libre. Así, su refugio no funciona solamente como un lugar para descansar, sino también como el punto de partida de una vida ligada al campo y a los paisajes del sur argentino.