No fue una explicación jurídica lo que terminó desarmando a Fernanda Callejón después de la audiencia contra Ricky Diotto. El quiebre llegó cuando en vivo le recordaron el llanto de su expareja y, ahí sí, la actriz dejó salir un dolor que venía empujando desde hace tiempo. “Qué locura… ¿Querés que te diga las veces que lloré yo en silencio? Ustedes me ven divina en cámara cuando estoy trabajando, no me voy a hacer cargo de lo que hace él”, soltó, ya sin filtro y con la voz quebrada.
Antes de ese momento, Fernanda Callejón había intentado ordenar lo vivido en Tribunales desde un lugar más racional. “Fue todo muy técnico, en eso quedas con mucha información. Siempre digo que tanto los abogados como los fiscales hablan en chino mandarín para nosotros”, explicó, todavía procesando una jornada que, según remarcó, la dejó conforme. De hecho, enseguida marcó su lectura de lo ocurrido: “Considero que se ha avanzado mucho y ha sido una jornada positiva”.
La actriz también dejó claro que el vínculo con Ricky Diotto hoy pasa por una distancia absoluta. “No crucé palabra con mi expareja. Nunca enfrenté a un juicio de esta naturaleza, no tengo ni idea cómo es”, admitió, en una confesión que mostró su desconcierto frente a un terreno desconocido. En ese mismo tono, agregó: “Lo único que vi y seguí con mucho interés fue el juicio de Julieta Prandi. Acá el escenario es diferente”. Y cuando le preguntaron por el clima dentro de la audiencia, fue terminante: “No dirigí palabra, no nos saludamos, nada. Entre las partes sí nos saludamos, saludé a los abogados de él con mucho respeto, pero entre él y yo tratamos de mantener una distancia prudencial”.
Uno de los puntos más delicados apareció cuando se habló del cambio de carátula. Ahí tomó la palabra su abogado y explicó: “El hecho denunciado es parte de una concatenación de otros hechos de violencia económica y psicológica. Técnicamente, lo que se sostiene son los hechos. Lo que ocurrió en junio de 2022 no varió. Lo que marca la calificación legal son los hechos, puede ir mutando a lo largo del proceso. El juez resolvió a favor del damnificado, de modo que la defensa se defiende del mismo hecho y la acusación es lo mismo. La calificación legal no es una cosa que tiene que permanecer fija”.
Fernanda Callejón, visiblemente movilizada, interrumpió para poner un límite y dejar en claro que necesitaba respaldo profesional para transitar esa instancia. “Igual, más allá de eso, por eso le di el pase a mi abogado. Son temas muy delicados y tengo que estar contenida por mi abogado todo el tiempo. Me parece que dejaste en claro el cambio de carátula, Dani, lo aseveraste, no lo sentí como una pregunta. ¿Quedó claro que va mutando?”, respondió, marcando también su incomodidad con el tono de la consulta.
Ya sobre el final, el descargo tomó un tono mucho más íntimo. “Lo único que voy a decir es que yo aposté a la familia. Nadie más que ustedes, que me vieron nacer desde los 18 años en este medio, nos acompañó como familia, el casamiento público y lo que yo luché para ser madre”, dijo. Después llegó la frase que terminó de mostrar el peso emocional que todavía carga: “Claro que hubo un gran amor y yo aposté a la familia, claro que lo aposté, pero no terminó así. Estar con una persona como el papá de mi hija es estar en una montaña rusa permanente”.
Con la causa en marcha y sin margen para correrse del tema, Fernanda Callejón eligió resumir todo en un deseo concreto. No habló de revancha ni de exposición, solo de una necesidad que atraviesa el expediente y también lo personal: “Que se haga justicia”