Luana Fernández llegó a la gala decisiva de Gran Hermano Generación Dorada después de seis meses de convivencia y con la ilusión de meterse entre las tres finalistas. Sin embargo, una definición cargada de tensión terminó por cambiar su destino dentro de la casa. La participante quedó atrapada en un inesperado mano a mano que marcó el final de su recorrido en el reality.
Charlotte Caniggia fue la primera en recibir la confirmación de su permanencia. Más tarde llegó la salvación de Sol Abraham, quien logró superar una noche especialmente tensa por las repercusiones del audio que se había filtrado desde el confesionario. De esa manera, Luana Fernández quedó enfrentada sorpresivamente con Yipio.
Las encuestas señalaban a Yipio como una de las favoritas del público y finalmente el resultado ratificó esa tendencia. Luana Fernández fue anunciada como la nueva eliminada y se quedó con el cuarto puesto de la edición luego de haber permanecido seis meses en aislamiento desde el comienzo del programa.
Conmovida por el final de su experiencia, la participante rompió en llanto antes de atravesar la puerta. En su despedida, buscó dejar atrás los enfrentamientos vividos durante la convivencia y alentó a sus compañeras a continuar compitiendo: "Chicas, que gane la mejor, la que el supremo elija, como dice Santi. Todo lo que pasó en esta casa, lo dejo acá y espero conocerlas afuera como personas. Rompanla y sigan jugando hasta último momento".
La voz de Gran Hermano también intervino para dedicarle unas palabras antes de su salida. Destacó que Luana Fernández había sido "auténtica, libre y divertida" durante su recorrido y le aseguró que su presencia no sería olvidada. El mensaje terminó de quebrar emocionalmente a la jugadora, que se despidió entre abrazos y lágrimas.
Sin embargo, Luana recuperó rápidamente el humor que la caracterizó durante toda la temporada. Al cruzar la pasarela comenzó a cantar No es mi despedida, el clásico de Gilda, y transformó el momento más triste en una salida completamente fiel a su personalidad. Antes de reencontrarse con el exterior, lanzó: "me voy a buscar a mis chongos".
Su eliminación terminó de definir a las tres mejores participantes de Gran Hermano Generación Dorada. Aunque quedó a un paso de la final, Luana Fernández cerró su extensa estadía con una mezcla de emoción, música y desparpajo que resumió los seis meses en los que logró convertirse en una de las figuras más reconocibles de la casa.