El reconocido periodista Luis Ventura atravesó horas de máxima preocupación por la salud de su hijo Antoñito Ventura, justo en el día en que el niño cumplía 12 años. Lo que debía ser una celebración terminó convertido en un momento de angustia que obligó a actuar con rapidez.
En medio de una agenda cargada por los Martín Fierro de la Moda 2026, el presidente de APTRA se vio desbordado por compromisos laborales que coincidieron con la fecha especial. Sin embargo, nada fue más importante que la situación de su hijo, que encendió todas las alarmas.
El propio Luis Ventura relató el difícil momento en televisión, en diálogo con Moria Casán, donde dejó en claro lo complejo del día que le tocó vivir. “Ante la multiplicidad de obligaciones, muchas veces hay que doblarse”, expresó con sinceridad sobre su rutina.
Todo cambió cuando logró acercarse a su casa para ver a Antoñito Ventura. Allí notó que algo no estaba bien y la preocupación fue inmediata. “La mamá lo estaba llevando a una guardia para ver qué era lo que le pasaba, estaba raro”, contó, describiendo la urgencia del cuadro.
El episodio generó aún más tensión debido a la historia clínica del niño. Antoñito Ventura nació de forma prematura y fue diagnosticado con una encefalopatía crónica no evolutiva, una condición neurológica que afecta distintas áreas de su desarrollo.
A lo largo del tiempo, Luis Ventura ha sido abierto respecto a este proceso, contando los avances y dificultades que enfrenta su hijo. Si bien no se trata de una enfermedad progresiva, cada cambio en su estado de salud implica una alerta inmediata para toda la familia.
En este contexto, el cumpleaños número 12 quedó en segundo plano. La prioridad absoluta fue garantizar la atención médica adecuada y acompañar al niño en ese momento delicado, dejando en pausa cualquier tipo de festejo.
De todos modos, el periodista llevó tranquilidad y confirmó que habrá celebración. “Se la vamos a hacer entre familia y algún amigo. Seguro”, aseguró Luis Ventura, decidido a que Antoñito Ventura tenga su merecido festejo cuando todo esté en calma.