Una molestia de Rodrigo Lussich terminó abriendo una confesión de Mariano Iúdica: le diagnosticaron gota y llegó a llorar por el dolor. Durante la charla en Intrusos, el conductor recordó cómo atravesó esos episodios y qué ocurría cuando estaba de viaje, en un intercambio que también sumó otras experiencias y la explicación de un médico.
Al hablar de los momentos más difíciles, Mariano Iúdica vinculó el agravamiento de sus síntomas con un alimento que consumía fuera del país: “Tuve gota, sí. La sufrí mucho en viajes al exterior con jamón crudo”. El recuerdo de esas situaciones lo llevó a compartir cómo había lidiado con el cuadro.
Su experiencia apareció a raíz de la preocupación de Lussich, quien había contado que una molestia en el pie le complicaba algo tan cotidiano como caminar. “Tengo miedo de tener gota porque me duele el dedo gordo del pie”, reconoció. El problema no era constante, según explicó: “Solo duele cuando apoyo. Por momentos piso y veo las estrellas”.
Lussich también planteó una explicación vinculada con su trabajo sobre el escenario: “Tengo la teoría de que el problema del dedo tiene que ver con las zapatillas armatoste que uso para las funciones”.
La conversación también contó con la intervención de Guillermo Capuya. El médico explicó qué sucede en esa afección: “El dolor de la gota es insoportable, es el acúmulo de ácido úrico ahí en la articulación”. Mauro Szeta, por su parte, se reconoció entre quienes la habían sufrido: “La padecí y tengo la solución”, afirmó, y mencionó los lupines y la colchicina.
Al repasar el tratamiento que conocía, Mariano Iúdica nombró ese mismo medicamento y le habló directamente a su colega: “Hay una cosa que tenés que tomar todos los días por lo menos por dos meses, se llama colchicina”. Fue una recomendación personal del conductor, en una charla en la que todavía no se había confirmado qué causaba el dolor de Lussich.
El recuerdo del jamón crudo también llevó a Iúdica a hablar de la alimentación: “Busca en Google lo que no tenés que comer. Sin jamón crudo, es veneno. Carnes no, mariscos no”. Sus comentarios partieron de lo que había vivido, y el dolor ocupó un lugar central en ese relato: “La gota me hace llorar, es como que te ves un taladro con vidrio”.