La muerte del Indio Solari golpeó de lleno al rock nacional y dejó una sensación de vacío difícil de dimensionar. Carlos Alberto Solari falleció este viernes 5 de junio, a los 77 años, en su casa de Parque Leloir, en Ituzaingó. Por el momento, no se informó oficialmente la causa específica de muerte, se realizará una autopsia de protocolo y en su hogar se encuentra la policía por cuestiones protocolares.
La noticia generó una conmoción inmediata porque el Indio Solari no fue solo una voz fundamental de la música argentina. Para miles de seguidores, su figura representó una forma de pertenencia, una ceremonia colectiva y una identidad que se construyó alrededor de canciones, viajes, recitales multitudinarios y una relación única con el público.
Desde hacía años, la salud del músico ocupaba un lugar sensible en su historia pública. En 2016, durante un recital en Tandil, él mismo contó que atravesaba un cuadro de Parkinson, enfermedad que con el tiempo modificó su rutina y terminó alejándolo de los escenarios. Esa distancia física, sin embargo, nunca cortó el vínculo con sus fanáticos.
Su recorrido quedó marcado para siempre por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que fundó junto a Skay Beilinson en La Plata y que cambió la manera de entender el rock argentino. Con una estética propia, lejos de los circuitos tradicionales y con una mística casi irrepetible, Los Redondos se transformaron en una referencia cultural que atravesó generaciones.
Después de la separación del grupo, el cantante inició una nueva etapa con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Allí mantuvo intacta la fuerza de su convocatoria y volvió a demostrar que su obra seguía funcionando como un punto de encuentro para una multitud que lo acompañaba más allá de cualquier formato.
El último recital presencial del artista fue en Olavarría, en 2017. A partir de entonces, su presencia pública se volvió más medida, aunque siguió vinculado a la música, a los libros y a distintas apariciones que eran recibidas como acontecimientos por sus seguidores. Cada mensaje suyo tenía el peso de una aparición esperada.
La muerte del Indio Solari deja una herida profunda en la cultura argentina. Su voz, sus letras y el universo que construyó alrededor de su figura ya forman parte de una memoria colectiva que excede al rock. En esa despedida, el dolor no aparece solo por la pérdida de un músico, sino por el final de una leyenda que marcó una época.