Caminar, mantener su rutina cotidiana y regresar a un escenario se convirtieron en desafíos difíciles para Soledad Silveyra. Desde hace seis meses, la actriz atraviesa una rehabilitación marcada por el dolor y las limitaciones físicas. En una fecha especialmente emotiva, decidió contar cómo transita este momento y cuál es el deseo que la mantiene esperanzada.
El Día Internacional del Actor y la Actriz despertó recuerdos de sus 62 años de trayectoria. Entre las imágenes que publicó apareció una divertida prueba del impacto de sus personajes: “El otro día me subí a un taxi. El señor me escuchó hablar y, mirándome por el espejo retrovisor, me preguntó: ¿Mónica?”. Después definió su profesión: “La actuación es un ritual: transmitir distintas emociones, interpretar diferentes personajes y no creérsela nunca. Hacer un ejercicio de humildad”.
Detrás de esa mirada nostálgica existe un cuadro que comenzó tras tropezar con una valija al regresar de Punta del Este. Soledad Silveyra sufrió una fractura lumbar y llegó a realizar diez funciones teatrales junto a Luis Brandoni antes de frenar. Más tarde le diagnosticaron trocanteritis: “Es toda la inflamación de todos los músculos que se insertan en la cadera. Las tendinitis son jorobadas”.
La rehabilitación exige movimiento, aunque el dolor le impide cumplir con facilidad las indicaciones. “Tengo que hacer gimnasia, tengo que poner voluntad. Viste cuando uno está mal y te dicen: ‘Caminá aunque te duela’. Pero es que no puedo”, admitió. Esa dificultad también la obliga a depender de ayuda: “No puedo estar sin Lucila, que es mi mano derecha, porque desgradamente no puedo caminar bien”.
Los médicos decidieron retirarle los analgésicos orales para proteger su estómago y reemplazarlos por parches. A pesar del tratamiento, Soledad Silveyra todavía no recuperó completamente la movilidad y necesita asistencia para algunas actividades diarias. El parate también la mantiene alejada del trabajo que acompañó prácticamente toda su vida.
Frente a ese presente, la artista utilizó la conmemoración para expresar aquello que espera conseguir con la recuperación. “Hoy, en el Día Internacional del Actor y la Actriz, pienso en las ganas que tengo de recuperarme, estar bien y volver a trabajar. Porque actuar es lo que sé hacer y, sobre todo, lo que me hace bien”, escribió con emoción.
La posibilidad de regresar al teatro quedó vinculada a una frase que recordaba de Luis Brandoni: “El escenario cura todo”. La intérprete eligió responderle desde la esperanza y añadió: “Y yo le creo”. Esas pocas palabras resumieron la confianza que deposita en volver a encontrarse con el público.
Su publicación terminó con un reconocimiento hacia quienes compartieron las distintas etapas de su carrera. “Feliz día, compañeros y compañeras. Los amo y gracias por haberme acompañado en estos 62 años”, manifestó. Mientras continúa con la rehabilitación, Solita sostiene un objetivo tan personal como profesional: recuperar su salud para volver a actuar.