La salida de Sol Abraham dejó a Gran Hermano en un punto de quiebre. Lo que venía como una incomodidad sostenida dentro de la casa terminó con una expulsión directa, una despedida cargada de reproches y el ingreso inmediato de Cinzia Francischiello para ocupar ese lugar.
La participante ya había dado señales claras de que no quería continuar en competencia. Su deseo de abandonar el juego se repitió más de una vez y, frente a ese escenario, la producción tomó una decisión que modificó la dinámica de la noche sin dejar margen para una salida ordenada ni para una despedida habitual.
Gran Hermano reunió a los jugadores y comunicó la resolución con un tono severo. La actitud de Sol Abraham fue definida como “una deshonra al juego”, una frase que marcó el peso de la sanción. Además, la voz recordó que “Millones de personas quisieran estar en su lugar”, dejando en claro que su permanencia ya no tenía retorno.
Frente a sus compañeros, Sol Abraham explicó qué la había llevado a ese límite emocional. “La verdad que el motivo es que extraño mucho a mi hija”, reconoció, conmovida por una distancia que, según dejó ver, se volvió demasiado difícil de sostener dentro del aislamiento.
Pero el momento más fuerte no llegó con la explicación de su salida, sino con lo que dijo antes de abandonar definitivamente la casa. La exparticipante apuntó contra Emanuel Di Gioia y lanzó una advertencia que descolocó a varios: “No confíen en Ema (Emanuel Di Gioia), que los usa para sacarles información”.
Esa acusación no quedó aislada. Antes de cruzar la puerta, Sol Abraham sumó otra frase que instaló todavía más tensión entre los jugadores: “Si me traicionó a mí después de conocernos hace 15 años… olvídate”. El comentario dejó flotando una sospecha incómoda sobre vínculos, estrategias y lealtades dentro del grupo.
Mientras la casa intentaba procesar la expulsión, el reality activó otro golpe de efecto. Cinzia Francischiello ingresó para reemplazarla y cambiar el clima de una noche que ya venía cargada. La puerta que cerró la etapa de Sol Abraham abrió, al mismo tiempo, una nueva tensión en el juego.