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Sol Abraham se quebró al ver a su hija en Gran Hermano y amagó con abandonar: “No puedo más”

La participante recibió una sorpresa familiar a días de la final y sus palabras encendieron las alarmas dentro de la casa.

 

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Viernes, 04 de septiembre de 2026 a las 06:10
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La recta final de Gran Hermano dejó a Sol Abraham frente a una batalla mucho más difícil que cualquier estrategia. Durante su Derecho a Réplica, la participante recibió mensajes de sus seres queridos y quedó desbordada por la necesidad de reencontrarse con ellos. Entre lágrimas, incluso expresó que quería que su estadía llegara a su fin.

La separación de su hija Delfina fue uno de los principales obstáculos que debió atravesar desde que comenzó la competencia. Esa distancia ya la había llevado a amagar con abandonar la casa y, cuando faltan pocos días para la final, la ansiedad y la culpa volvieron a apoderarse de ella con enorme intensidad.

El primer golpe emotivo llegó a través de su sobrino, quien le hizo un pedido cargado de ternura: "Hola tía, te quería decir que acá te extrañamos mucho y amamos y si cuando salgas de GH me podes ir a buscar al cole". Poco después apareció Delfina con unas palabras breves que terminaron de quebrarla: "Hola mamá, te quiero mucho. Estoy orgullosa de vos".

La respuesta de Sol Abraham reflejó inmediatamente cuánto le estaba costando sostener la distancia. Sin poder contener el llanto, expresó: "Mi amor, por Dios, no puedo más. Los extraño mucho. No aguanto más". La emoción continuó durante el contacto con Norma, su madre, quien buscó transmitirle fuerzas: "Estamos felices de verte así, sos un orgullo para nosotras. Sos lo mejor que nos pasó".

Noelia, su hermana, también intentó llevarle tranquilidad al contarle cómo se encontraba su hija fuera del reality. "Estás hermosa, brillando, estamos orgullosas de vos. Delfi está re bien", le aseguró. Su mamá reforzó ese mensaje para calmar su angustia y agregó: "Estamos bien, muy bien".

Sin embargo, la participante no lograba despedirse y le realizó un pedido directo al dueño de la casa: "Por favor, Gran Hermano, un ratito más. Los necesito. Quiero que termine". Aunque intentaron recordarle que la definición estaba cerca, ella manifestó su deseo de volver con su familia: "No puedo, no puedo, no puedo más. Quiero estar con ellos. No aguanto, me cuestan todos los días. Me da ansiedad y me da mucha culpa estar acá".

La escena expuso el costo emocional que tuvo para Sol Abraham permanecer aislada durante tanto tiempo. A un paso de completar su recorrido, el deseo de llegar hasta el final quedó enfrentado con una necesidad cada vez más urgente: recuperar los días junto a su hija y dejar atrás la culpa que atraviesa su experiencia.

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