El miedo que quedó instalado en Francesca e Isabella obligó a Wanda Nara a tomar una decisión inmediata después del robo ocurrido en su casa de Milán. Las niñas no lograban conciliar el sueño por el temor que sentían durante la noche, por lo que la empresaria dejó la propiedad y se trasladó junto a ellas a un hotel.
La mediática describió con crudeza las secuelas que padecen sus hijas desde aquel episodio. "Me vine a un hotel porque las nenas de noche no dormían del pánico que tenían y aparte porque la policía e investigadores me dijeron: 'Acá tenemos un montón de sospechas'. Ellos rastrearon todos los campos vecinos", reveló durante una entrevista con Los Profesionales con Flor, por El Nueve.
Otro de los aspectos que despertó su bronca fue el particular comportamiento de quienes ingresaron a la vivienda. Según explicó, los responsables se llevaron documentación, pero dejaron una importante cantidad de efectivo. Frente a ese escenario, Wanda Nara lanzó una pregunta que alimentó sus dudas: “Qué ladrón roba documentos y deja 8000 o 9000 euros al lado”.
La situación se produjo mientras ella estaba de viaje por Europa. Dentro de la propiedad se encontraban su madre, Nora Colosimo, y cuatro de sus hijos: Francesca, Isabella, Benedicto y Constantino. La noticia la obligó a reorganizar rápidamente a la familia mientras la policía italiana comenzaba a reconstruir los movimientos de los encapuchados.
El estado emocional de los chicos también llevó a la conductora a comunicarse con Maxi López para pedirle que viajara a Italia. "Lo único que voy a decir es que mis hijas vivieron un trauma enorme, los varones también. Lo primero que le dije a Maxi es que venga a Italia a encontrarse con los chicos y me dijo: '¿Me los puedo llevar?'. Le dije que sí y que se lleve una fotocopia de la denuncia que hice yo", relató.
Ante el pedido del exfutbolista, la empresaria autorizó que los varones se marcharan con él y procuró que contara con una copia de la presentación realizada ante las autoridades. La prioridad, según dejó en claro, era resguardar a sus hijos y alejarlos del escenario que había provocado semejante conmoción familiar.
Las sospechas transmitidas por los investigadores y el robo de los documentos mantienen abiertos varios interrogantes sobre el verdadero objetivo del ingreso a la vivienda. Mientras la pesquisa avanza por los terrenos cercanos, Wanda Nara permanece con sus hijas en un hotel e intenta ayudarlas a superar el pánico que todavía les impide dormir con normalidad.