La imagen pública de Loly Antoniale cambió por completo después de su separación de Jorge Rial. Aquella figura que ocupaba programas, tapas y pistas de baile se instaló en Estados Unidos y dejó de mostrar su vida cotidiana. Ahora, las versiones sobre las presiones que habría enfrentado vuelven a poner su historia bajo la lupa.
Su presente está en Miami, donde comparte la vida con Gabriel Mércury, un representante vinculado profesionalmente con importantes artistas internacionales, entre ellos Marc Anthony. La pareja formalizó su relación en 2020 y, desde entonces, la cordobesa sostiene una rutina distante del circuito televisivo argentino y de los conflictos mediáticos que marcaron su pasado.
El hermetismo de Loly Antoniale tuvo recientemente una excepción. Una conversación que mantuvo con Nico Peralta volvió a acercarla al público después de años de escasas declaraciones. Su aparición generó expectativa, especialmente porque coincidió con nuevas revelaciones sobre las circunstancias que rodearon su alejamiento de los medios.
Quien volvió sobre aquella historia fue Moria Casán, luego de recibir una chicana del conductor. Al recordar algunos favores laborales que él le habría solicitado, deslizó: “Me ha pedido muchas cosas. Algunas buenas, otras no tan buenas… entiendo que era un hombre muy enamorado, cuando se enojó con alguien que pensó que lo había engañado, me pidió algunas cositas”.
El relato de la diva también retrocedió hasta el paso de la modelo por el Bailando 2014. Según explicó, durante una conversación sobre las devoluciones del certamen mencionó un encuentro que había tenido con Morena Rial. “Estábamos hablando del Bailando y las devoluciones y le comenté que me la había cruzado con Morena en Esperanto. Ahí, noté un quiebre en la voz”, recordó.
Moria profundizó las sospechas al relacionar ese episodio con los obstáculos profesionales que habría sufrido la expareja del periodista. “Después ella misma dijo que se tuvo que ir del país porque le cerraban todas las puertas”, aseguró. Sus palabras reinstalaron la posibilidad de que alguien con poder dentro del medio hubiese interferido en las oportunidades laborales de la cordobesa.
Fuera de esa controversia, Loly Antoniale conserva una vida reservada junto a su esposo. Sus regresos a la Argentina tienen a Córdoba como destino, ya que allí se encuentran sus afectos familiares, pero procura realizarlos sin exposición. Mientras su pasado vuelve a generar interrogantes, ella continúa priorizando la discreción que convirtió en la principal característica de su nueva etapa.