La casa quedó paralizada ante una escena poco habitual: una agente de seguridad ingresó para retirar a una participante que se negaba a salir. Campanita había desconocido la decisión de Gran Hermano Generación Dorada y permanecía dentro del reality mientras sus compañeros esperaban apartados. Antes de ese desenlace, protagonizó un fuerte cruce con El Big.
La tensión aumentó cuando la voz del programa comunicó que Campanita y Danelik debían abandonar la competencia. “...Estas dos personas me manifestaron hoy su deseo de abandonar la casa y, por supuesto, voy a aceptar su pedido. Entiendan que no se van porque lo desean, sino porque yo considero que, luego de los incidentes mencionados, no corresponde que continúen en este lugar”, anunció ante todos los jugadores.
Detrás de la sanción estaba el enfrentamiento que involucró a las dos participantes y Sol Pincoya. El conflicto dentro de Gran Hermano se había desatado después de que Campanita retirara fotografías de los hijos de Pincoya y Sol. La intervención de Danelik elevó todavía más la tensión y la discusión terminó entre insultos y fuertes reclamos.
Lejos de aceptar la orden, la exparticipante cuestionó la decisión y avisó que no pensaba marcharse. Campanita respondió: "No, ahora sí que no me voy a ir de ninguna manera, porque me parece horrible, amado, nunca en mi vida agredí a nadie, nunca hice eso". Su resistencia impidió que la salida pudiera concretarse de la manera habitual.
El llamado al confesionario tampoco consiguió destrabar la situación. La jugadora se negó a dirigirse hasta ese sector para abandonar el programa, una reacción similar a la que había tenido cuando Solange la eliminó anteriormente. Frente a la falta de respuesta, la producción debió adoptar una medida excepcional para terminar con el episodio.
La escena más impactante comenzó cuando una mujer del personal de seguridad cruzó la puerta e ingresó al living. Aunque el diálogo entre ambas no llegó a escucharse, las imágenes mostraron a Campanita sentada en el sillón y visiblemente angustiada. Tras conversar durante algunos minutos, las dos se abrazaron y finalmente se levantaron tomadas de la mano para caminar hacia la salida.
Mientras se desarrollaba el operativo, el resto de los participantes permaneció reunido en una habitación, lejos del lugar. La intervención puso fin a una resistencia que había alterado por completo la dinámica de Gran Hermano. La expulsión terminó así con una imagen inesperada: seguridad dentro de la casa para hacer cumplir la decisión de El Big.