En un momento de máxima tensión en Medio Oriente, el presidente chino Xi Jinping sostuvo un diálogo con el príncipe Bin Salman, en el que exigió un alto el fuego inmediato y total, además de solicitar que el estrecho de Ormuz se mantenga abierto para garantizar el tránsito energético. Esta declaración representa la postura más contundente de China hasta la fecha frente a la escalada regional.
La crisis diplomática se profundiza con la demora de Irán en confirmar su asistencia a la segunda ronda de negociaciones con Estados Unidos, programada en Islamabad. El régimen iraní condiciona su participación a la eliminación del bloqueo naval impuesto por Washington sobre sus puertos, cuestionando además los recientes operativos contra sus embarcaciones y los retrasos en la implementación del alto el fuego en Líbano.
El vicepresidente primero de Irán, Mohamed Reza Aref, advirtió que “No se pueden restringir las exportaciones de petróleo de Irán y esperar, al mismo tiempo, que la seguridad sea gratuita para los demás”. Esta postura coincide con la amenaza lanzada por el Estado Mayor persa tras el decomiso de un carguero que intentó evadir el bloqueo naval, asegurando que “Las fuerzas armadas de la República islámica responderán pronto y tomarán medidas de represalia contra los militares estadounidenses”.
Crisis diplomática y tensión en Ormuz
En paralelo, el vicepresidente estadounidense JD Vance se prepara para viajar a Islamabad junto a otros altos funcionarios de la Casa Blanca, como el enviado especial para Medio Oriente Steve Witkoff, para intentar avanzar en una negociación aún incierta. La delegación estadounidense llega en un contexto de creciente tensión en el estrecho de Ormuz y con el alto el fuego vigente que está próximo a vencer el miércoles.
La situación bélica se agrava con ataques en la región. Israel informó haber destruido un lanzador de misiles de Hezbollah en el sur del Líbano, catalogado como una “amenaza inmediata” para las tropas y civiles israelíes. Además, tras la muerte de dos soldados, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que el país usará “toda la fuerza” para responder a cualquier amenaza, incluso bajo el alto el fuego vigente.
La tensión en la región impacta directamente en los mercados energéticos. El precio del petróleo superó los 90 dólares el barril al inicio de la jornada en Asia, con subas superiores al 6%, reflejando la incertidumbre sobre el suministro y la escalada en Medio Oriente.
En otro frente de crisis, Japón enfrenta las consecuencias de un terremoto de magnitud 7,4 que generó un tsunami con un aumento del nivel del mar de 80 centímetros en el puerto de Kuji, en la prefectura de Iwate. Las autoridades mantienen la alerta por la subida continua del agua y han establecido un comité de crisis para coordinar la respuesta.
Mientras tanto, en el plano internacional, Pakistán busca mediar para destrabar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El primer ministro Shehbaz Sharif dialogó con el presidente iraní Masoud Pezeshkian, reafirmando el compromiso de Islamabad como facilitador del diálogo en un momento de incertidumbre.
En el ámbito diplomático, la Casa Blanca confirmó que JD Vance liderará la delegación estadounidense en Islamabad, horas después de que el presidente Donald Trump descartara su presencia por “motivos de seguridad”. Este viaje se produce en medio de amenazas iraníes de destruir infraestructura si no se logra un acuerdo antes del miércoles.