Un potente terremoto de magnitud 7,8 estremeció el sur de Filipinas durante la mañana del lunes, generando preocupación en toda la región del Pacífico. El epicentro se localizó en la isla de Mindanao, a una profundidad aproximada de 10 kilómetros, según datos de organismos internacionales especializados en monitoreo sísmico.
El temblor provocó el colapso de edificios, derrumbes y daños significativos en diversas localidades cercanas al epicentro. Hasta el momento, las autoridades reportaron la muerte de 17 personas y más de 100 heridos, mientras continúan las labores de rescate y atención a los afectados.
Existen posibilidades de réplicas y la población está en alerta
Ante la posibilidad de réplicas, las autoridades filipinas recomendaron a la población mantenerse alejadas de estructuras comprometidas y zonas costeras. Además, se emitió una alerta de tsunami para varias provincias del sur del archipiélago, debido a la probabilidad de olas que superen el metro de altura.
El impacto del sismo trascendió las fronteras de Filipinas, activando protocolos preventivos en países vecinos como Indonesia, Japón, Taiwán, Palau y Papúa Nueva Guinea. En Indonesia, se ordenaron evacuaciones en áreas vulnerables, mientras que Japón puso en marcha medidas de emergencia en su litoral.
El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, anunció la suspensión de clases en las zonas afectadas y exhortó a la población a trasladarse a lugares seguros. En su mensaje expresó: “Su vida es más importante que cualquier cosa que dejen atrás”.
Los equipos de emergencia siguen evaluando los daños y realizando búsquedas entre los escombros en busca de posibles víctimas. La región permanece en estado de alerta, vigilando tanto las réplicas sísmicas como las condiciones marítimas que podrían afectar a la población costera.