El pasado viernes, un incidente aterrador tuvo lugar en un vuelo de Ryanair que despegó desde Tesalónica, Grecia, con destino a Memmingen, Alemania. La ventanilla de un Boeing 737-800 se desprendió en pleno vuelo, provocando una descompresión explosiva que succionó parcialmente a un pasajero de 61 años, Ljubiša Karović.
Svetlana Grković, esposa de Karović, relató con angustia el momento en que vio cómo la mitad del cuerpo de su marido quedó expuesta fuera del avión a miles de metros de altura. "Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas. Pensé: ‘Si morimos, morimos juntos’", declaró a un medio serbio. Según su testimonio, Karović estuvo "fuera hasta el pecho" durante cerca de dos minutos, y gracias al cinturón de seguridad y la ayuda de otros pasajeros, lograron sujetarlo y evitar que cayera.
Terror y pánico en pleno vuelo
La situación dentro de la cabina fue caótica. Las máscaras de oxígeno cayeron mientras los pasajeros intentaban contener al hombre. Intentaron tapar el hueco con una maleta, pero esta también fue succionada hacia afuera. Otros viajeros describieron haber escuchado una detonación previa al desprendimiento de la ventanilla, aumentando la tensión y el miedo a un posible accidente.
Los datos de vuelo indicaron que el avión descendió abruptamente unos 2.700 metros (9.000 pies) tras aproximadamente diez minutos en el aire. Una fuente oficial apuntó a un fallo no contenido en el motor derecho, cuyos fragmentos impactaron contra el fuselaje y rompieron la ventanilla. Aunque esta conclusión es compartida por un asesor técnico contratado por la familia, no ha sido confirmada aún por las autoridades.
Pasajeros como Christina y Sofía describieron el pánico a bordo. "Pensábamos que el avión se iba a estrellar", dijo una de ellas, mientras que otra relató la dificultad para respirar y cómo el hombre herido perdió el conocimiento varias veces, posiblemente por la falta de oxígeno y el shock.
Tras activar los protocolos de emergencia, los pilotos lograron regresar y aterrizar el avión con normalidad en Tesalónica. Karović fue trasladado al Hospital Universitario General AHEPA, donde su estado no se consideraba de riesgo vital, aunque presentaba quemaduras y heridas graves en una mano. La esposa aseguró que su marido no recuerda nada del incidente y que ambos están en un estado psicológico delicado.
Ryanair confirmó que el vuelo regresó tras la pérdida de la ventanilla y que el pasajero recibió atención médica en tierra. La aeronave, un Boeing 737 Next Generation de 18 años operado por Malta Air, fue reemplazada para continuar el trayecto.
La investigación quedó en manos de la Autoridad Helénica de Investigación de la Seguridad Aérea y Ferroviaria, con la participación de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), la FAA, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) y Boeing. La FAA confirmó la rotura de la ventanilla y su disposición para colaborar en el análisis.