El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, reafirmó la postura británica sobre las Islas Malvinas durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, tras mantener una reunión bilateral de media hora con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante el encuentro con el mandatario norteamericano, Burnham abordó el reclamo de soberanía del archipiélago y la agenda comercial bilateral, destacando haber establecido una buena sintonía personal. Horas más tarde, ante el plenario multilateral, el jefe de Gobierno remarcó que su administración se mantendrá firme en la defensa de sus territorios de ultramar ante cualquier amenaza a la supremacía de la ley.
El diálogo entre ambos líderes cubrió además diferencias estratégicas en materia de defensa e inmigración, así como la negativa de Trump a respaldar el acuerdo para transferir la soberanía de las islas Chagos a Mauricio. Pese a las discrepancias previas sobre el gasto militar británico y la política energética en el mar del Norte, el presidente estadounidense calificó el encuentro de manera positiva y ponderó la conducción de Burnham. Por su parte, el premier británico aprovechó el marco de la cumbre para señalar el impacto económico de la última década tras el Brexit y llamar a reforzar la disuasión militar aliada frente al conflicto en Ucrania, aclarando que su país incrementará sus recursos defensivos sin buscar una confrontación directa con Rusia.
El pronunciamiento del jefe de Gobierno del Reino Unido coincidió con la presentación de una protesta formal por parte de la delegación argentina en el ámbito de las Naciones Unidas. La ratificación de la postura británica se produjo en un contexto de renovada tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres, impulsada por el avance en las tareas de exploración y explotación de recursos naturales en las aguas adyacentes al archipiélago del Atlántico Sur.