Andy Burnham fue proclamado nuevo líder del Partido Laborista en un minicongreso especial celebrado en Londres, sin rivales y sin contestación, en lo que los medios británicos describieron como una elección casi unánime. El exalcalde del Gran Mánchester, de 56 años, se convertirá en primer ministro el lunes, cuando Keir Starmer acuda al palacio de Buckingham para comunicar al rey Carlos III su dimisión y proponer que encargue a Burnham la formación de un nuevo gobierno. El nuevo líder laborista prometió desde el primer discurso marcar distancia con su predecesor: "Laboristas sin complejos y con audacia en sus prioridades, situando a las personas y los territorios en el corazón de todas las acciones", afirmó, en una enmienda implícita a Starmer, a quien sus propios diputados reprocharon falta de decisión y ausencia de una visión clara. Starmer, de visita en Ucrania para despedirse del presidente Zelenski, no estuvo presente en el congreso.
Burnham construyó su popularidad durante años como alcalde del Gran Mánchester, donde impulsó un transporte público eficaz, redujo las cifras de personas sin hogar y promovió el crecimiento económico en alianza con el sector privado. Su programa de gobierno tiene tres ejes centrales: reindustrialización del país, mayor control público de los recursos y devolución del poder a los gobiernos locales, en lo que el propio Burnham describió como una corrección de "los giros equivocados de los años ochenta" —una referencia directa al thatcherismo— aunque al abarcar los últimos 40 años de política británica terminó incluyendo implícitamente también a los gobiernos de Blair y Brown. El nuevo primer ministro prometió además un partido más unido y abierto a cooperar con otras fuerzas: "Lo lideraré sin ánimo de castigar a los disidentes", afirmó, en referencia a las continuas purgas internas que marcaron los últimos meses del gobierno de Starmer.
Burnham llega al poder en un momento de enorme presión para el laborismo: todas las encuestas colocan a Reform UK de Nigel Farage en primera posición en unas hipotéticas elecciones generales, el país no logra recuperarse del impacto estructural del Brexit y la inflación y el costo de vida siguen siendo las principales preocupaciones de los ciudadanos. La izquierda británica ve en Burnham su "última oportunidad" para frenar el avance de la ultraderecha antes de los próximos comicios. El nuevo líder entra a Downing Street siendo el séptimo primer ministro del Reino Unido en una década, en un país que ha convertido la inestabilidad en el rasgo más característico de su vida política desde el referéndum del Brexit de 2016.