Un cohete New Glenn de la compañía Blue Origin explotó durante una prueba estática de encendido de propulsores en el Complejo de Lanzamiento 36 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida. La explosión generó una potente onda expansiva que sacudió estructuras edilicias en Cabo Cañaveral y Cocoa Beach, e iluminó el cielo nocturno con una llamarada visible durante varios segundos. Blue Origin confirmó que todo el personal desplegado en la plataforma fue localizado y se encuentra fuera de peligro, y las autoridades locales descartaron fugas de gases tóxicos o amenazas ambientales para los residentes de la zona.
Jeff Bezos, fundador de la compañía, reaccionó públicamente con una mezcla de alivio y determinación: "Todo el personal está contabilizado y a salvo. Es demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Día muy duro, pero reconstruiremos lo que necesite ser reconstruido y volveremos a volar".
El incidente llega en un mal momento para el New Glenn, un vector de gran porte que ya acumulaba antecedentes problemáticos: en abril pasado, una falla en sus sistemas de propulsión dejó un satélite fuera de su órbita planificada, y el cohete contaba con apenas tres vuelos en su historial desde su debut en 2025. La explosión del jueves interrumpe su progresión en el peor momento posible: el vehículo se preparaba para su cuarta misión espacial, preliminarmente agendada para el 4 de junio, con el objetivo de poner en órbita 48 dispositivos de comunicación de la red de internet satelital Leo, el servicio de Amazon que busca competir directamente con Starlink, de Elon Musk.
El siniestro profundiza las dificultades de Blue Origin en su intento de posicionarse como actor de peso en la industria espacial comercial, un mercado dominado por SpaceX y su ya probada flota Falcon. A largo plazo, el New Glenn es la apuesta de Bezos para ejecutar misiones lunares bajo contratos de logística con la NASA, un objetivo que ahora deberá esperar mientras los ingenieros de la compañía determinan las causas de la anomalía. La carrera espacial privada, que parecía haber encontrado en Blue Origin un competidor serio para SpaceX, recibe así un revés que refuerza la ventaja acumulada por Musk en un sector donde cada falla tiene costos técnicos, económicos y reputacionales difíciles de absorber.