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Victoria legislativa de Lula: Brasil dio media sanción a la semana laboral de 40 horas

La reforma, que elimina la escala de seis días de trabajo por uno de descanso, pasa ahora al Senado y entrará en vigencia en dos etapas a lo largo de los próximos 13 meses.

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Jueves, 28 de mayo de 2026 a las 17:57
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La iniciativa obtuvo 461 votos favorables y apenas 19 en contra en la segunda votación

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una propuesta de enmienda constitucional que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, garantiza dos días de descanso —uno preferentemente los domingos— y pone fin a la histórica escala de seis días de trabajo por uno de descanso. La iniciativa obtuvo 461 votos favorables y apenas 19 en contra en la segunda votación, realizada poco antes de la medianoche, y será enviada ahora al Senado para su análisis. El presidente de la Cámara, Hugo Motta, calificó la medida como el cambio "fundamental" más importante para los trabajadores brasileños desde la Constitución de 1988, y sostuvo que el desarrollo económico y la dignidad humana "deben avanzar juntos".

Cómo serla la reducción de la jornada laboral en Brasil

La reforma se aplicará en dos etapas: a los 60 días de su promulgación la jornada pasará a 42 horas semanales, y 12 meses después quedará fijada de forma definitiva en 40 horas, con un máximo de ocho horas diarias. El texto aprobado no contempla reducción salarial y permite la existencia de mecanismos de compensación y reducción de jornada negociados colectivamente. Una ley complementaria podrá además establecer medidas de transición para emprendedores individuales y micro y pequeñas empresas, con el fin de facilitar su adaptación al nuevo marco laboral, en reconocimiento de que el impacto de la reforma no será uniforme en todos los sectores de la economía brasileña.

La aprobación en la Cámara con una mayoría aplastante refleja el amplio consenso político que generó la iniciativa, impulsada en el marco de la agenda social del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Brasil se suma así a una tendencia global hacia la reducción de la jornada laboral que ya adoptaron varios países europeos y que gana terreno en América Latina, donde la discusión sobre el equilibrio entre productividad y calidad de vida cobró renovada vigencia en los últimos años. El paso definitivo dependerá ahora del Senado, que deberá ratificar la enmienda constitucional antes de que la reforma entre en vigencia.

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