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El cráter de las "Puertas del Infierno" se enfría: el posible impacto negativo en el medioambiente

Está ubicado en Darvaza, en Turkmenistán. Las llamas han perdido más del 75 por ciento de su intensidad en los últimos años. Por qué preocupa el metano que no se quema.

Martes, 05 de mayo de 2026 a las 21:11
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El cráter conocido como las puertas del infierno está ubicado en el desierto de Karakum en Turkmenistán - Foto Google Maps

En pleno desierto de Karakum, en Turkmenistán, el cráter de Darvaza —conocido mundialmente como las “Puertas del Infierno”— muestra por primera vez señales claras de debilitamiento. Imágenes infrarrojas registradas en 2026 revelan una caída superior al 75% en su intensidad térmica en apenas tres años, según un informe de la firma Capterio que reprodujo The New York Times.

Las llamas, que durante décadas alcanzaron temperaturas cercanas a los 1.000 °C y podían observarse a kilómetros de distancia, hoy se elevan apenas entre 1,5 y 2 metros. El cambio no sólo modifica la postal del lugar, sino que abre interrogantes sobre sus consecuencias ambientales.

El cráter conocido como las Puertas del Infierno ha perdido intensidad en los últimos tres años

Un accidente soviético que nunca se apagó

El origen del cráter se remonta a la década de 1970, cuando geólogos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que exploraban la zona en busca de petróleo perforaron accidentalmente un enorme reservorio de gas natural. El terreno colapsó, formando un pozo de unos 70 metros de diámetro y 20 de profundidad.

Para evitar la acumulación de metano, decidieron prender fuego al yacimiento con la expectativa de que se consumiría en pocos días. Sin embargo, el cráter continúa ardiendo más de medio siglo después, convertido en uno de los fenómenos más llamativos del planeta Tierra.

El cráter de las Puertas del Infierno visto desde el aire - Captura BBC

De curiosidad geológica a destino turístico extremo

Con el paso del tiempo, las “Puertas del Infierno” dejaron de ser una rareza científica para transformarse en un destino de culto. Viajeros de distintas partes del mundo se aventuraban hasta el interior de Turkmenistán —un país con estrictos requisitos de ingreso— para observar de cerca el cráter y sentir el calor de sus llamas.

La experiencia llegó incluso a extremos insólitos: algunos visitantes aprovecharon las altas temperaturas para asar malvaviscos o preparar café sobre las grietas del terreno.

Menos fuego, más gas metano: la preocupación ambiental

El aparente debilitamiento del cráter genera inquietud entre especialistas por una razón clave: las llamas cumplen la función de quemar metano y convertirlo en dióxido de carbono. Aunque ambos son gases de efecto invernadero, el metano tiene un impacto mucho mayor a corto plazo, entre 80 y 85 veces más potente.

Si el fuego se apagara por completo, una mayor cantidad de metano podría liberarse directamente a la atmósfera sin combustión, agravando el calentamiento global.

Datos de la organización especializada Carbon Mapper indican que entre 2022 y 2025 el cráter emitió en promedio unos 1.300 kilos de metano por hora. En octubre de 2025, las emisiones alcanzaron un pico de 1.960 kilos por hora, superando ampliamente los valores habituales.

Las Puertas del Infierno, un atractivo turístico en medio del desierto

Turkmenistán, bajo la lupa por sus emisiones

Turkmenistán figura entre los mayores emisores de metano a nivel mundial, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés). En ese contexto, el cráter de Darvaza representa cerca del 0,2% de las emisiones anuales del país, una proporción que podría incrementarse si las llamas continúan disminuyendo.

¿Intervención humana o causas naturales?

El gobierno turcomano sostiene que la reducción del fuego se debe a la perforación de dos pozos en 2024, diseñados para extraer el gas en lugar de quemarlo. Sin embargo, análisis independientes señalan que el debilitamiento del cráter comenzó antes de esas intervenciones, lo que sugiere la posible influencia de factores naturales aún no completamente comprendidos.

Un espectáculo turístico que persiste, aunque con menor intensidad

Pese a la merma en su actividad, el cráter de Darvaza sigue siendo un sitio imponente. Testimonios recientes lo describen como un fenómeno “menos rugiente”, pero todavía impactante.

Además, debido a la alta inflamabilidad del metano, los expertos consideran poco probable que el fuego se extinga por completo en el corto plazo. Por ahora, las “Puertas del Infierno” continúan ardiendo, en un delicado equilibrio entre la fascinación turística y la  preocupación de la comunidad científica.

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