Dos artefactos explosivos improvisados detonaron en el centro de Damasco, cerca del hotel Four Seasons donde se hospeda el presidente francés Emmanuel Macron, durante su visita oficial a Siria, la primera de un jefe de Estado europeo a las nuevas autoridades del país desde la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024. Las explosiones dejaron 18 heridos, entre ellos cuatro policías, y se produjeron en las cercanías del Ministerio de Turismo, según informó la agencia estatal siria Sana. Una de las bombas había sido colocada en un contenedor de basura y la otra en un vehículo estacionado frente al hotel; el Ministerio del Interior sirio precisó que las unidades de seguridad habían detectado los artefactos durante operaciones sobre el terreno y que ambos detonaron mientras se preparaban para desactivarlos. Macron había abandonado ya su alojamiento para reunirse con el presidente sirio Ahmed al Sharaa en el palacio presidencial y no corrió peligro. "Nada puede sofocar las aspiraciones de las mujeres y de los hombres sirios de vivir una Siria plenamente soberana, segura, pluralista y unida", afirmó el mandatario francés en un comunicado emitido horas después.
El incidente se inscribe en una escalada de violencia en Damasco que las autoridades sirias y los analistas atribuyen al Estado Islámico. La semana pasada, una bomba estalló en una cafetería cercana al Palacio de Justicia dejando diez muertos y 21 heridos —el segundo atentado desde mayo— y los dos ataques de hoy siguen el mismo modus operandi: artefactos improvisados colocados en espacios públicos sin reivindicación posterior. Los atentados se producen además pocas semanas después del inicio de los juicios contra varios altos cargos del derrocado régimen de Assad, una coincidencia que algunos analistas interpretan como un intento de desestabilizar el proceso de transición en un momento particularmente sensible para las nuevas autoridades.
La visita de Macron a Damasco —el primer líder importante de la Unión Europea en llegar a la capital siria desde el cambio de régimen— fue concebida como un gesto de confianza hacia la nueva Siria que lidera Al Shara, un antiguo comandante de al Qaeda reconvertido en figura central de la transición política. El lunes, Damasco celebró la primera sesión parlamentaria desde el cambio de autoridades, en un contexto donde los desafíos de seguridad se suman a una pobreza que afecta al 90% de la población según datos de la ONU y a la devastación acumulada en 13 años de guerra civil. Macron partirá este mismo martes hacia Ankara para participar en la cumbre de la OTAN, dejando atrás una Damasco que intenta construir una normalidad institucional mientras lucha contra los resabios de un conflicto que aún no terminó del todo.