Al menos siete personas murieron y 40 resultaron heridas cuando un dron ucraniano —derribado por las defensas aéreas rusas o caído por fallas propias, según versiones que difieren— impactó sobre la playa de Arjipo-Ósipovka, en el balneario de Gelendzhik, en la costa rusa del mar Negro, repleta de veraneantes en plena temporada estival. Tres de los fallecidos eran niños. El gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratiev, confirmó que las víctimas murieron "cuando escombros de un dron cayeron" sobre la playa, sin alertas antiaéreas previas que hubieran permitido a los bañistas ponerse a cubierto. Videos verificados por Reuters muestran un pequeño dron blanco precipitándose sobre la zona concurrida seguido de una fuerte explosión. El Ministerio de Salud ruso informó que 21 personas, incluidos tres niños, fueron hospitalizadas, nueve de ellas en estado grave.
Las versiones sobre responsabilidades divergen de manera radical. El gobernador Kondratiev calificó el episodio de "ataque deliberado contra la población civil". La portavoz de la cancillería rusa, Maria Zakharova, acusó a Ucrania de "terrorismo" y señaló que "los patrocinadores del terrorismo son los países de la OTAN". Kiev rechazó la atribución de responsabilidad: el jefe del Centro Ucraniano para Contrarrestar la Desinformación, Andriy Kovalenko, afirmó que "esto fue obra de las fuerzas de defensa aérea rusas, que derribaron el dron sobre una playa llena de veraneantes", añadiendo que "las muertes de rusos en la playa de Gelendzhik son enteramente culpa de las fuerzas de defensa aérea rusas". Según algunos medios rusos, el verdadero objetivo del dron habría sido un hotel de descanso para especialistas e ingenieros de una empresa de la industria militar rusa, a pocos kilómetros de la base naval de Novorossiysk.
El episodio refleja la escalada de ataques de largo alcance que Ucrania intensificó en el último mes sobre territorio ruso, apuntando a refinerías, fábricas de armas, instalaciones navales e infraestructura de transporte. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, solo entre el 24 y el 31 de julio los ataques ucranianos mataron a 61 personas e hirieron a 327 en suelo ruso. Del lado ucraniano, los ataques rusos de julio mataron al menos a 377 civiles e hirieron a otros 2.129, en lo que fue el mes más mortífero de la invasión desde abril de 2022. Zelenski defiende los ataques a la retaguardia rusa como una estrategia para "elevar el costo de la guerra y dejar a Moscú sin alternativa frente a la paz", y afirmó que su objetivo es lograr que Rusia detenga los combates antes del invierno. La muerte de tres niños en una playa de veraneo en Rusia añade una imagen de horror a una guerra que, a más de cuatro años de su inicio, sigue cobrando vidas civiles en ambos lados de la frontera.