Al menos nueve personas murieron y otras 27 resultaron heridas en Kiev durante la madrugada tras un ataque ruso con misiles balísticos que golpeó varios puntos de la capital ucraniana. El alcalde Vitali Klitschko alertó a la población a través de Telegram: "Explosiones en la ciudad. Kiev está bajo ataque con misiles balísticos. ¡Permanezcan en los refugios!".
La administración militar de Kiev detalló las consecuencias materiales: un misil impactó sobre un edificio residencial de seis pisos en el distrito de Solomianski, desencadenando un incendio de magnitud. Las autoridades de defensa advirtieron además que "la amenaza del uso de misiles balísticos sigue siendo alta" e instaron a la población a no abandonar los refugios hasta el levantamiento de la alerta aérea.
El balance final de nueve muertos llegó de manera progresiva: Klitschko había informado inicialmente tres fallecidos en las primeras horas, cifra que fue actualizada a medida que avanzaban las tareas de rescate.
El ataque se produce en un contexto de estancamiento diplomático: tanto Kiev como Moscú intensificaron sus ofensivas de largo alcance tras el freno en los esfuerzos de mediación liderados por Washington para poner fin a la guerra. A comienzos de esta semana, el presidente Zelenski se reunió con Trump en la Casa Blanca en un encuentro que generó expectativas pero escasos compromisos concretos.
El líder ucraniano afirmó que Trump había aceptado autorizar la producción de misiles Patriot en Ucrania, mientras que el mandatario estadounidense se limitó a señalar que "se discutieron muchas cosas" y que "la reunión salió muy bien", sin confirmar ningún acuerdo específico. La distancia entre las versiones de ambos presidentes sobre lo ocurrido en ese encuentro refleja la dificultad de traducir la buena voluntad diplomática en compromisos tangibles sobre el terreno.
El bombardeo sobre Kiev se suma a una semana de ataques de alta intensidad que incluyó el ataque masivo del jueves —74 misiles y 284 drones— que mató a ocho personas, entre ellas tres niños en Krivi Rig. El patrón es el mismo que se repite desde el inicio de la invasión en febrero de 2022: Rusia lanza ataques masivos sobre infraestructura y zonas residenciales, Zelenski denuncia el "terror" y pide más armas a sus aliados, y las negociaciones de paz avanzan a un ritmo que no alcanza para detener la muerte cotidiana en las ciudades ucranianas.
Con Trump concentrado en el conflicto con Irán y las elecciones de medio término en noviembre, la presión sobre Moscú para avanzar hacia un cese del fuego en Ucrania sigue siendo, por ahora, insuficiente para cambiar la lógica del conflicto.