Los demócratas arrasaron en las elecciones de medio término en Estados Unidos y controlarán la Cámara de Representantes y el Senado. Los análisis ya anticipaban que a Trump le iba a costar salir bien parado después de una gestión errática, que falló en lo más sensible: el bolsillo de los estadounidenses, que como siempre fue determinante. Inflación, aumento del combustible y del costo de vida. Los votantes castigaron y culparon a Trump por los precios, y una amplia mayoría se mostró disconforme con el rumbo del país. Pero para entender el tremendo castigo hay que ir un poco más allá.
La trampa iraní
El rechazo a la guerra en Irán fue capitalizado por los demócratas. Se transformó en una de las herramientas principales de campaña. Su efecto sobre el precio del combustible fue letal, y el uso de recursos de los contribuyentes para sostener una guerra lejana hizo el resto. Ya se veía venir, y Trump nunca pudo revertir el escenario. En septiembre había prometido que la guerra terminaría apenas pasada la elección. Y la noche del martes admitió que el conflicto y los precios de los combustibles pesaron en las pérdidas republicanas. Todo esto se agravó cuando quedó claro que el impacto en los bolsillos de los consumidores fue en vano: Trump no logró su objetivo principal de remover al régimen criminal que gobierna Irán. Ahora empieza otra cuenta regresiva: cómo y cuándo decide Trump cerrar ese capítulo en Medio Oriente. La opción militar es, todo indica, la que volvería a elegir.
Trump tampoco cumplió las promesas que lo llevaron a ganar las elecciones de 2024. Había dicho que sería el presidente que sacaría a Estados Unidos de todas las guerras y que el dinero de los contribuyentes no iría a conflictos externos. Terminó involucrando otra vez al país en Medio Oriente, sin saber cómo salir. Su apoyo económico y militar a Israel también se usó, a veces de manera perversa, para convencer a los votantes de que sus impuestos se iban por ahí. El mismo día de los comicios dijo que dejaría de enviarle dinero a Israel: un mensaje que pareció desesperado y que llegó tarde: el tema ya había sido capitalizado por los demócratas.
Su brutal política anti inmigratoria también explica la movilización de los demócratas. Había un consenso en la sociedad norteamericana para controlar la inmigración, que Trump explotó inteligentemente en su campaña presidencial de 2024. Y lo rompió con una política contra los inmigrantes de una brutalidad pocas vedes, a cielo abierto, llevada adelante por el ICE a través de operativos violentos que incluso terminaron en muertes. Todo, en medio de un irritante discurso divisivo y violento que parece haber llegado, ahora sí, a su límite. La bronca por la economía activó la bronca por el ICE, por las promesas incumplidas y por el rechazo a un tono violento. Fue una movilización del electorado, no solo un voto castigo.
Escenarios inéditos
Los resultados mostraron escenarios políticos inéditos y revelan por dónde irán los demócratas hacia la presidencial de 2028. En Michigan, Abdul El-Sayed ganó la banca del Senado y se convirtió en el primer musulmán elegido en esa cámara, a pesar de que Trump no dejó de criticarlo y descalificarlo durante la campaña. En Texas, Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott y será la primera gobernadora latina del estado prometiendo regularizar inmigrantes y James Talarico le ganó el Senado a Ken Paxton; son los primeros demócratas en ganar un cargo estatal en Texas desde 1994. En Kansas, en pleno centro del país, el pastor metodista Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata en representar al estado en el Senado desde 1932.
Candidatos con perfiles religiosos, pacifistas y progresistas, hablando de unidad, de regularización de inmigrantes, de derechos humanos y costo de vida, ganaron en territorios históricamente conservadores. Parte de estos resultados puede explicarse también por las migraciones internas: la llegada en los ultimos años a estados tradicionalmente republicanos de miles de estadounidenses cercanos a las ideas demócratas, que se fueron de los estados costeros por los impuestos más caros.
Con este triunfo, además, se abre la puerta para que el ala más progresista del partido demócrata, que venía en ascenso después de que Mamdani ganara Nueva York hace un año, impulse un candidato para las presidenciales. Ahí se anota la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. Otro que quedó bien posicionado es Jon Ossoff, un joven senador demócrata que volvió a ganar la gobernación en la republicana Georgia
Habrá que ver si Vance, a quien se le atribuyen criticas a la gestión puertas adentro y también públicas, como oponerse a la guerra con Irán, logra marcar matices sin romper con Trump. Fue por ese lado para justificar la derrota: “La razón por la que perdimos fue la guerra. El propio presidente lo dijo anoche”, escribió Vance. Marco Rubio también aparece como la alternativa que Trump evalúa. El eje de la disputa será qué hace el Partido Republicano con las guerras en Medio Oriente y con Israel. También cómo sigue la intervención en Venezuela y, sobre todo, si esta derrota no aleja el gran objetivo de Trump y Rubio: ir por Cuba.. Marco Rubio también aparece como la alternativa que Trump evalúa. El eje de la disputa será qué hace el Partido Republicano con las guerras en Medio Oriente y con Israel. También cómo sigue la intervención en Venezuela y, sobre todo, si esta derrota no aleja el gran objetivo de Trump y Rubio: ir por Cuba.
El Congreso, controlado por la oposición, le va a hacer la vida imposible a Trump. Lo verán como una oportunidad para sacarlo de escena a él y a quienes intentan sucederlo. Se espera un desfile de funcionarios, empezando por Hegseth, el ministro de guerra, para que expliquen los despliegues militares en Medio Oriente, el de Venezuela y lo que puede pasar con Cuba. Trump dijo que está “absolutamente dispuesto” a aceptar los resultados y a trabajar con los demócratas, un reconocimiento que marca que entendió el mensaje de la urna. Falta ver cuánto impacta en su gestión y en sus planes, hacia adentro y hacia afuera de Estados Unidos.
Con respecto a la relación con la Argentina y a los objetivos en América Latina, no parece que esta derrota de Trump vaya a cambiar demasiado, por lo menos en el corto plazo. La estrategia de seguridad nacional presentada en diciembre trasciende a Trump, y hay una mirada del establishment de poder en Washington de tener presencia en la región para cortar la influencia de China. Para Milei es un golpe duro ver el rechazo a la gestión y a los modos trumpistas, que él admira e imita. De todos modos seguirá siendo su aliado más importante, sobre todo tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil. Pero quizás las ayudas financieras de asistencia a la Argentina desde el Tesoro de EE.UU. empiecen a ser revisadas con lupa, a partir de ahora, por un Congreso dominado por los demócratas que tienen ganas de investigar.