El ejército de Estados Unidos atacó sitios de lanzamiento de misiles y dos embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní que intentaban colocar minas en aguas cercanas al estrecho de Ormuz, en una operación que el Comando Central calificó de "autodefensa" y que ocurrió en el peor momento posible: mientras los negociadores iraníes viajaban a Qatar para continuar las conversaciones de paz.
"Fuerzas estadounidenses realizaron ataques de autodefensa en el sur de Irán para proteger a nuestras tropas de amenazas de las fuerzas iraníes", indicó el portavoz del CENTCOM, Tim Hawkins.
Los ataques incluyeron la destrucción de ambas embarcaciones y un golpe adicional contra una batería antiaérea en Bandar Abbas, ciudad del sur iraní con una gran base naval próxima al estrecho. Fuentes gubernamentales estadounidenses insistieron en que el incidente "no pone en peligro el alto el fuego" y que los ataques habían concluido "por el momento".
El secretario de Estado Marco Rubio, que se encontraba en la ciudad india de Jaipur, intentó contener el daño diplomático y reafirmó que las negociaciones continúan, aunque advirtió que resolver las discrepancias del borrador inicial tomará "unos días".
"Va a tomar un par de días llegar a un acuerdo, incluso en los desacuerdos sobre una palabra o una frase", señaló, reiterando la fórmula ya conocida: "O va a ser un buen trato o no va a haber ninguno".
Rubio también fue categórico sobre el estrecho:
"El estrecho de Ormuz debe permanecer abierto de una forma u otra", afirmó
Quedó implícita la amenaza de acción militar si las negociaciones fracasan. El funcionario precisó que este martes se mantuvieron conversaciones en Qatar, tras la llamada de Trump del fin de semana con líderes regionales que, según Rubio, permitió fijar "una alineación sólida" sobre el documento preliminar.
El panorama negociador sigue siendo complejo. Trump sumó una nueva condición: pidió a Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania que normalicen sus relaciones con Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham, en un gesto destinado a dar respaldo político a Netanyahu, quien observa el posible pacto con Irán con profunda desconfianza.
Pakistán rechazó de inmediato la propuesta; ningún otro país reaccionó públicamente. El acuerdo en negociación contempla 60 días de alto el fuego prorrogables, la reapertura del estrecho sin peajes y el desbloqueo de activos iraníes congelados, con las cuestiones nucleares postergadas a una segunda fase. Con negociadores iraníes que "no parecen tener tanta prisa" como los estadounidenses, ataques militares simultáneos a las conversaciones y nuevas condiciones israelíes sobre la mesa, el camino hacia la paz sigue siendo tan estrecho como el propio Ormuz.