El secretario de Estado Marco Rubio anunció una nueva ronda de sanciones contra Cuba que incluye cinco entidades económicas clave —tres de ellas vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado operado por las Fuerzas Armadas cubanas que controla cerca del 40% del PBI de la isla— y a Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro. "Estas entidades y actores financian, facilitan o se benefician de las actividades perniciosas del régimen, tanto en Cuba como en todo nuestro hemisferio", afirmó Rubio en un comunicado, precisando que las sanciones se aplican en virtud de una orden ejecutiva de Trump del 1 de mayo que apunta a "los responsables de la represión en Cuba y de las amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos". Entre las entidades alcanzadas figura Almacenes Universales S.A. (AUSA), la principal empresa de logística y almacenamiento del gobierno cubano, que sostiene todo el sistema de exportaciones e importaciones de la isla y es utilizada también por el sector privado cubano y los inversores extranjeros.
El impacto de las nuevas medidas podría ser severo. Michael Bustamante, director de Estudios Cubanos en la Universidad de Miami, explicó que al sancionar entidades específicas Washington les envía un mensaje inequívoco a los inversores extranjeros: "Si su negocio en Cuba toca a cualquiera de estas personas, corre el riesgo de ser vetado". La sanción sobre la empresa de almacenamiento es particularmente grave: si las personas o empresas evitan hacer negocios con las entidades logísticas alcanzadas, podría interrumpirse el flujo de bienes hacia el país con consecuencias humanitarias directas sobre la población. La medida llega además en un momento en que Cuba había anunciado apenas la semana pasada una serie de reformas económicas, entre ellas permitir que el sector privado importe bienes sin usar al Estado como intermediario, aunque Bustamante señaló que esa medida no está operativa todavía.
El canciller cubano Bruno Rodríguez respondió con dureza, calificando a Rubio de "deshonesto y mendaz" y afirmando que Cuba ha demostrado ser "más fuerte, capaz y eficaz" de lo que Washington esperaba "frente a la agresión despiadada y el castigo colectivo contra el pueblo". El anuncio de este martes amplía lo que ya era el paquete de sanciones más significativo contra entidades cubanas en décadas: a principios de junio, la administración Trump había impuesto sanciones secundarias contra empresas y bancos que hacen negocios con GAESA, y en semanas anteriores había sancionado al propio presidente Díaz-Canel, a su familia y a organizaciones como los Comités de Defensa de la Revolución. La combinación de bloqueo petrolero de facto, sanciones financieras en cascada y la amenaza de Trump de "encargarse" de Cuba cuando termine con Irán configura la ofensiva más intensa de Washington contra La Habana desde la Crisis de los Misiles de 1962.