Estados Unidos bombardeó nuevos objetivos en el sur de Irán —incluyendo el mayor puerto nacional, Bandar Abás, y las ciudades de Konarak y Chabahar— después de que Trump declarara el alto el fuego "terminado" y el Comando Central confirmara ataques adicionales para "degradar la capacidad de Irán de amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz". La Guardia Revolucionaria iraní respondió con ataques contra dos bases estadounidenses en Kuwait y otras dos en Baréin, en la escalada más grave desde la firma del memorando de Islamabad el 17 de junio. El ciclo comenzó el lunes cuando Irán atacó al menos tres buques mercantes vinculados a intereses saudíes, emiratíes y qataríes que cruzaban el estrecho por una ruta omaní respaldada por Washington; el martes EE.UU. bombardeó más de ochenta objetivos iraníes; y el miércoles ambas partes volvieron a intercambiar fuego en lo que ya es el episodio más grave desde el memorando. "Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán. Si vuelve a suceder, ¡será mucho peor!", escribió Trump en Truth Social.
Las declaraciones de Trump desencadenaron una reacción inmediata en los mercados: el petróleo se disparó un 6% y el Ibex cayó un 2%, en una señal de que el mundo financiero tomó en serio la posibilidad de un regreso al conflicto abierto. El vicepresidente JD Vance fue explícito sobre la lógica de la respuesta: "El acuerdo básico fue que levantaríamos nuestro bloqueo si dejabas de disparar a los barcos. Dijeron que dejarían de hacerlo. ¿Qué sucedió hace 24 horas? Empezaron a disparar a los barcos de nuevo. Si Irán dispara a los barcos, vamos a golpear más duro que nunca antes". Washington reactivó además la prohibición de venta internacional de petróleo iraní, una de las concesiones clave obtenidas por Teherán en el memorando, revirtiendo en pocas horas uno de los beneficios más tangibles que el acuerdo había producido. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Ghalibaf, acusó a EE.UU. de violar la tregua y fue contundente: "La era de la intimidación y la extorsión ha terminado. No nos doblegaremos". Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz y atacar "el doble de objetivos" ante cualquier nuevo ataque estadounidense.
Sin embargo, en la rueda de prensa de cierre de la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump moderó el tono: aclaró que el futuro ataque "acabará muy pronto" y que "no buscamos algo de larga duración", y aseguró que no cree que la guerra "vaya a empezar otra vez". La ambigüedad deliberada revela la estrategia de fondo: usar la escalada como palanca de presión antes que como apertura de un nuevo conflicto. El problema es que el memorando de Islamabad —un documento de apenas una página y media con un plazo de 60 días que vence el 21 de agosto— ya era frágil antes de esta semana, y los nuevos intercambios de fuego lo dejan en una situación que los expertos califican de casi insostenible. Trump admitió que EE.UU. perdió 200 personas durante el conflicto en Medio Oriente, una cifra que le da una dimensión concreta al costo humano de una guerra que parecía terminada y que ahora amenaza con reiniciarse.