El ex presidente español Mariano Rajoy encendió una polémica internacional al publicar en el diario conservador El Debate una columna en la que afirmó que la selección de Francia tiene "un altísimo nivel, eso sí, sin franceses", en alusión a la mayoría de jugadores afrodescendientes del equipo de Didier Deschamps. La frase, considerada racista en ambos países, llegó en el peor momento posible: dos días antes de la semifinal del Mundial 2026 entre España y Francia, prevista para el martes 14. La reacción fue inmediata y cruzó fronteras: el presidente del Gobierno Pedro Sánchez publicó en X un mensaje de repudio explícito —"No de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo"— mientras el ministro de Transportes Óscar Puente llamó a Rajoy "zoquete posfranquista corrupto" y el canciller José Manuel Albares calificó las declaraciones de "hirientes y peligrosas".
Desde París, la respuesta fue igual de contundente. El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, calificó las palabras de Rajoy de "absolutamente inaceptables", y ministras como Aurore Bergé y Éléonore Caroit las tacharon de "aberrantes" y "racistas". Líderes de la izquierda francesa, como el socialista Olivier Faure y el comunista Fabien Roussel, salieron a defender que Francia es "una nación política y republicana, no una nación étnica". La respuesta más precisa llegó de la embajada francesa en Madrid, que emitió un comunicado con los datos reales: "Los 26 jugadores convocados son legalmente franceses, 23 de ellos nacieron en territorio francés y los 3 nacidos en el extranjero también poseen la ciudadanía".
La polémica de Rajoy se inscribe en un patrón más amplio de expresiones racistas que marcaron el Mundial 2026 en torno a la selección francesa. Durante el torneo, el Gobierno galo y el propio equipo debieron denunciar comentarios racistas de una senadora paraguaya contra el capitán Kylian Mbappé, y la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, se refirió al seleccionado como un "equipo africano flojo de modales" tras el cruce contra Paraguay, declaración que también fue repudiada por la embajada de Francia en Argentina. Para España, el episodio llega en un momento de particular incomodidad: el Partido Popular de Rajoy lidera la oposición que exige la renuncia de Sánchez por los casos de corrupción que rodean a su gobierno, y ahora es el propio ex presidente del PP quien le da a Sánchez la oportunidad de ocupar el terreno moral antes de uno de los partidos más importantes del año.