El ejército de Estados Unidos inició una oleada de ataques contra territorio iraní en respuesta al derribo de un helicóptero de combate Apache. El servicio de inteligencia de Irán reportó explosiones en la provincia de Hormozgán, al norte del estrecho de Ormuz, así como en la isla de Qeshm, ubicada en el mismo paso fluvial. La ofensiva militar se ejecutó pocas horas después de que el presidente Donald Trump declarara a través de sus redes sociales que Teherán era el responsable directo del derribo y afirmara que su administración tenía la obligación y el deber de responder a la acción, a pesar de que los dos pilotos de la aeronave estadounidense fueron rescatados ilesos tras caer en aguas cercanas a la costa de Omán.
La respuesta de Washington se produce en un contexto de advertencias cruzadas en el estrecho de Ormuz, una vía marítima compartida entre Irán y Omán. Previo a los bombardeos estadounidenses, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, había rechazado la calificación de la zona como aguas internacionales debido a la distancia con las costas norteamericanas y exigió el retiro de las tropas extranjeras para evitar accidentes o situaciones de fuego cruzado. Asimismo, Trump había manifestado durante la madrugada la posibilidad de alcanzar un acuerdo diplomático con el gobierno de Irán en un plazo de dos o tres días, una opción que quedó postergada ante el inicio de las operaciones de represalia.
Donald Trump, había anunciado que su país tomaría represalias contra Irán tras confirmar el derribo de un helicóptero militar Apache de alta tecnología en el estrecho de Ormuz. El Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (Centcom) informó que la aeronave cayó el lunes por la noche mientras realizaba tareas de patrullaje en aguas internacionales cerca de la costa de Omán, y que los dos tripulantes a bordo fueron rescatados sanos y salvos dos horas después del incidente. A través de su red social Truth Social, Trump validó el informe de las Fuerzas Armadas que atribuye la autoría directa a Teherán y afirmó que el Estado norteamericano debe, necesariamente, responder a la agresión.
Este derribo se enmarca en una escalada de tensiones en la región que comenzó el domingo, cuando las fuerzas iraníes lanzaron misiles contra Israel rompiendo el cese de hostilidades, lo que provocó una contraofensiva de la Fuerza Aérea israelí en territorio de Irán. Asimismo, el lunes las fuerzas estadounidenses dispararon contra un buque petrolero en el golfo de Omán por violar el bloqueo naval que Washington implementa desde el 13 de abril contra los puertos iraníes. Pese a la advertencia de represalias y a las exigencias previas de Trump para que ambos países cesen los disparos, el mandatario estadounidense declaró que todavía mantiene la posibilidad de alcanzar un acuerdo formal con Irán en un plazo de dos o tres días.