Un helicóptero de combate AH-64 Apache del Ejército de Estados Unidos se estrelló en las cercanías del estrecho de Ormuz, en lo que representa la primera pérdida de una unidad de ese tipo desde el inicio del conflicto en febrero. Los dos integrantes de la tripulación fueron rescatados con vida y se encuentran fuera de peligro, según fuentes vinculadas a la seguridad exterior estadounidense. La administración Trump mantuvo estricto hermetismo sobre las circunstancias del siniestro, y las pericias oficiales en curso intentan determinar si el Apache sufrió un desperfecto mecánico, un error de pilotaje o fue alcanzado por proyectiles de las defensas iraníes, una distinción con enormes implicaciones políticas y militares en el contexto actual.
El incidente se produce en uno de los momentos más volátiles del conflicto: apenas 48 horas después de que Irán lanzara misiles balísticos contra Israel e Israel respondiera bombardeando Teherán desoyendo los pedidos expresos de Trump, el alto el fuego acordado en abril quedó virtualmente en cenizas. El Apache que se estrelló formaba parte del extenso despliegue estadounidense sobre el estrecho, que incluye aviones F-35, F/A-18 y drones MQ-9 Reaper en una estrategia de patrullaje ofensivo diseñada para disuadir el accionar de lanchas rápidas iraníes y neutralizar drones. Los helicópteros Apache, equipados con misiles de alta precisión Hellfire, son piezas clave de esa arquitectura de control del estrecho por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes del bloqueo.
La pérdida del Apache, aunque sin víctimas fatales, añade una nueva variable de presión sobre una administración que negocia y combate con Irán en simultáneo. Trump había aplazado su "decisión final" sobre el acuerdo de paz apenas días atrás, y el derrumbe del alto el fuego Israel-Irán del fin de semana dejó el proceso diplomático en su punto más frágil desde el inicio del conflicto. Con el estrecho de Ormuz como teatro de operaciones diario, helicópteros estrellados, misiles cruzando entre Teherán y Tel Aviv, y las negociaciones interrumpidas por las exigencias iraníes sobre el Líbano, el escenario que enfrenta Washington es el más complejo desde que comenzó la guerra en febrero.